(Por redacción País Productivo) Las alarmas suenan en la industria sojera, ya que Estados Unidos podría quedarse con una buena parte de un negocio millonario que hoy ostenta Argentina.

La guerra comercial desatada el 2 de abril por el Presidente de Estados Unidos, Donlad Trump, comienzan a dar sus frutos, ya que obligan a aquellos países que fueron castigados con altos aranceles a sentarse a la mesa de negociaciones para cerrar acuerdos que tengan un marcado beneficio para la potencia norteamericana, reacomodando el mapa comercial a su favor, pero perjudicando a otros, como posiblemente le pase a Argentina.

Este es el caso de Vietnam, un país que fue duramente castigado por los aranceles impuestos y que busca llegar a un acuerdo con Estados Unidos para poder bajarlos, y la oferta que plantea el país asiático en la negociación es aumentar considerablemente la importación de productos agroindustriales estadounidenses.

En las últimas horas, se conoció que una comitiva comercial vietnamita cerró acuerdos con empresas estadounidenses del estado de Iowa para la compra de grandes volúmenes de harina de soja y maíz.

Allí, la empresa vietnamita Khai Anh Binh Thuan acordó importar un millón de toneladas de harina de soja, con un valor estimado de entre US$ 380 y US$ 390 millones, de su socio Ag Processing Inc (AGP). Esta empresa también acordó comprar 900.000 toneladas adicionales de maíz y trigo a su socio United Grain, por un valor aproximado de US$ 250 millones.

Por ahora, los acuerdos sumán unos US$ 800 millones, pero en la próximas horas, podrían alcanzar los US$ 2.000 millones.

El problema para Argentina es que Vietnam es nuestro principal comprador de harina de soja y maíz, y es justamente en ese negocio en el cual se está metiendo Estados Unidos, haciendo peligrar los envíos argentinos, con potencial pérdida de parte de ese mercado.

En diálogo con País Productivo, el director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, explicó que por año Argentina le exporta a Vietnam 4,2 millones de toneladas de harina de soja y 6 millones de toneladas de maíz.

«En el marco de esta guerra comercial que Trump lleva adelante, está llevando a que los países a que tengan un equilibrio en la balanza comercial con Estados Unidos y en el caso de Vietnam le interesa por los productos agropecuarios», indicó Preciado Patiño.

Según detalló el especialista, «estamos hablando de que este acuerdo representaría un millón de toneladas de harina de soja directa para Vietnam, lo cual implica que para Argentina el trasvasamiento de ese millón de toneladas es perder un 25% del market share en Vietnam».

«Fuentes propias me dicen que el origen Argentina podría caer entre un 30% y un 40%, por lo cual estamos hablando de pasar de exportaciones de 4,2 millones de toneladas a 3 millones de toneladas», dijo Preciado Patiño.

Estrategias

El mercado internacional de harina y aceite de soja sigue estando encabezado por Argentina, pero ya no lo domina como antes, ya que sus principales competidores – Estados Unidos y Brasil – vienen mostrando tasas de crecimiento de producción muy por encima de las que se registran en nuestro país.

«Esto no se trata de algo puntual y aislado, sino que se trata de una estrategia que está llevando adelante Estados Unidos hace tiempo, que es incrementar su presencia en el comercio global no solo como exportador de poroto, sino operar sobre el mercado de harina de soja», comentó Preciado Patiño.

En este sentido, detalló que «esta estrategia se basa en aumentar el consumo interno de aceite de soja para la fabricación de biocombustibles y colocar los excedentes que va a tener de harina de soja en otros mercados. El objetivo de la cadena sojera de Estados Unidos es duplicar las exportaciones de harina de las 15 millones de toneladas actuales a 32 millones, lo cual desplazaría a la Argentina como principal exportador».

«Al mismo tiempo tenemos la competencia de brasil, que está exportando 22 millones de toneladas de harina de soja y que necesita aumentar los envíos para no depender tanto de la compra de poroto por parte de china», agregó.

Es por eso que considerá que «nuestra industria aceitera se encuentra asediada por dos grandes productores mundiales como Estados Unidos y Brasil y si acá no tomamos medidas rápidas, esto va camino a la extinción».

«Hoy con estas retenciones, que son de 26,5% para la soja y 9,5% para el maíz, al productor que quiere hacer soja, el estado le quita un cuarto del valor internacional y al que quiere hacer maíz le saca un décimo y si la soja vuelve al 33% le estaría sacando un tercio directamente. Esto genera claramente un cambio drástico en los márgenes brutos de la producción castigando a la soja, desincentivando la producción, convirtiéndose en un problema, porque es el principal producto de exportación de Argentina», concluyó.