(Por redacción País Productivo) Las históricas lluvias que se registraron en los últimos cinco días no solo generaron una situación dramática en el norte de la provincia de Buenos Aires, con localidades enteras bajo el agua, sino que también trajo severos problemas el sector agropecuario, al paralizar la cosecha en la zona núcelo, poniendo en jaque más de 500.000 hectáreas de soja.
Caminos rurales intransitables, campos enteros inundados y pronósticos climáticos poco alentadores, son el panorama que hoy se vive en el campo bonaerense, donde se registraron precipitaciones que superaron los 150 milímetros en amplias áreas y, en algunos casos puntuales, «alcanzaron valores excepcionalmente altos», como en las localidades de Chacabuco, Rojas y Junín, donde relevaron acumulados de 378, 250 y 225 milímetros, respectivamente, marcó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Según la entidad bursátil, esta situación paralizó totalmente la cosecha de soja y, dado que se esperan nuevas lluvias para hoy y en la semana, cuando podría retomarse la misma es una incógnita. Pero lo que sí se da como un hecho, es que una grado de afectación tendrá el cultivo, sobre todo si el exceso hídrico se prolonga en el tiempo.
De acuerdo a lo informado por la BCR, aún quedaba por recolectar un volumen importante de soja en la provincia de Buenos Aires al momento del evento, lo que equivale a unas 250.000 hectáreas. O sea, todavía se tienen que cosechar dos tercios del cultivo en las zonas más afectadas, consignó la BCR.
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) estimó que el área que todavía falta trillar es aún mayor, llegando a las 530.000 hectáreas, las cuales podrían «presentar algún grado de afectación».

A esto hay que sumar el maíz que todavía no se levantó, correspondiente a planteos tardíos y de segunda ocupación, que abarcan una superficie estimada de 120.000 hectáreas.
El mayor problema radica en que fue tanta la cantidad de agua que cayó, que a los suelos les cuesta drenar, sobre todo teniendo en cuenta que algunos ya estaban saturados.
Pero todo puede empeorar, ya que de cara a los próximos días, se pronostican bajas temperaturas y algunos acumulados de lluvia adicionales, lo que dificultará el secado de los cultivos, marcó la BCBA.
Por lo tanto, «será necesario aguardar a que mejoren las condiciones del suelo y del grano para permitir
el reingreso de las cosechadoras y poder dimensionar con mayor precisión el impacto final de este evento sobre la producción», concluyó.
