(Por redacción País Productivo) La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles recíprocos a casi todos los países del mundo no solo desató una guerra comercial con futuro incierto, sino que también «pateó el tablero» del comercio internacional, que podría alterar su funcionamiento, ya que la mayor potencia del mundo decidió cambiar las reglas de juego.

Las primeras replicas del «Día de la Liberación» anunciado por Trump el 2 de abril se vieron a las pocas horas, con el derrumbe de las principales bolsas del mundo, el hundimiento de las cotizaciones de empresas y commodities y respuestas de por parte de los países afectados, como China, escalando aún más el conflicto comercial.

Lo cierto es que el mundo teme una recesión económica global, ya que las bases para que ésta se dé, están, si bien es temprano todavía para decirlo.

Pero para entender qué puede llegar a pasar en el mediano y largo plazo, es necesario entender la política que impulsa Trump, que a primera vista, parece «irracional».

Para la consultora PxQ, que dirige el economista Emmanuel Álvarez Agis, «la suba de aranceles de Trump desató una crisis financiera internacional producto de la incertidumbre generada por una política económica que, simplemente, no termina de tener racionalidad».

Según su análisis, «si el objetivo fuera reducir los precios el día 1, como dijo el propio presidente, la medida va a en el sentido inverso. Si, por otro lado, se estuviera buscando proteger a sectores clave de la economía doméstica, los aranceles deberían ser por producto y no por país. Si lo que se quiere es generar empleo en una economía en la que la tasa de desempleo es de 4,2%, la política anti-inmigratoria va en el sentido opuesto».

«Por último, si se quiere generar un crecimiento más alto, los primeros datos en materia de actividad y la reacción del sector privado adelantando importaciones que se esperan se encarezcan en el futuro muestran que el escenario de estanflación es el más probable», completó el trabajo de PxQ.

Impacto en Argentina

Por supuesto, Argentina no sale indemne de esta situación, no solo porque haya sido también objetivo de aranceles (10% en el caso de nuestor país), sino por los efectos negativos que se están viviendo en el ámbito internacional en medio de la negociación que el Gobierno tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Las circunstancias parecen estar dando lugar a una tormenta perfecta para Argentina: el shock internacional negativo se combina con demasiadas idas y vueltas con el acuerdo con el FMI, en un marco donde tanto EEUU como el propio organismo podrían tener otras urgencias», detalla el informe.

Asimismo, el trabajo plantea que «la especulación sobre las demoras en el Acuerdo con el FMI nos llevan a pensar que el gobierno se encuentra atrapado en su promesa de reducir la inflación y demostrar que la apreciación del peso es una señal del éxito de su programa, y no un ancla insostenible para la desinflación».

«Especulamos que, sin un sustantivo apoyo político por parte de EEUU, el toma y faca ofrecido por el organismo es el clásico: cuanto más plata fresca se solicite, más alta deberá ser la corrección cambiaria para garantizar que esos recursos fortalecerán las arcas del BCRA y no sean utilizados para sostener el ancla cambiaria. El esperable rebote de la inflación y su impacto negativo sobre la imagen del gobierno de cara a la elección, aumenta la probabilidad del escenario en el que el gobierno prefiera poca plata fresca a cambio de poco o nada de modificación del esquema cambiario», sostuvo. 

Si este último es el caso, «un refuerzo pequeño a las reservas del BCRA pondrá más presión sobre el dólar paralelo, en un marco internacional que probablemente implique un aumento del riesgo país por motivos globales».

«El gobierno pasó así de prever una economía en la previa de las elecciones con inflación en baja, actividad en alta y brecha controlada, a una en la cual la depreciación del paralelo puede revertir la baja de la inflación y esta, a su vez, lastimar la actividad. En ese marco, la mayor amenaza de corrida proviene del desapalancamiento del sector privado relacionado al comercio exterior, que había sido incentivado por el esquema de carry trade», concluyó.