(Por redacción País Productivo) Las exportaciones de maíz alcanzaron un volumen récord en diciembre, con 2,5 millones de toneladas, impulsadas por una fuerte demanda mundial y la mejora de los precios internacionales, informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

En el mercado doméstico, las compras del grano amarillo también superaron las expectativas. Durante el último mes de 2024, se comercializaron 3 millones de toneladas, cifra que superó el volumen de los tres meses anteriores.

Además, se alcanzó el mayor volumen de fijaciones de precio del año, con 730 mil toneladas pactadas, un dato que refleja «la confianza de los productores y traders ante los precios internacionales en alza».

El balance general de la comercialización de maíz en la campaña 2023/24 se encuentra alineado con el promedio histórico, con un total de 41 millones de toneladas ya vendidas. Este volumen deja menos de 12 millones de toneladas aún por comercializar.

El panorama es similar al de la soja, que cuenta con un volumen disponible para la venta de 11,7 millones de toneladas, mientras que el trigo inicia su ciclo comercial 2024/25 con más de 15 millones de toneladas por vender.

En cuanto a la soja, el aspecto que destaca no es tanto la cantidad de grano disponible, sino la proporción de mercadería sin vender o pendiente de fijación de precio, que asciende a 16,4 millones de toneladas. Este volumen es el más alto en la última década, exceptuando el crítico ciclo 2022/23, cuando la sequía afectó gravemente la producción, equivale a US$ 4.439 millones.

El trigo, por su parte, comenzó su ciclo comercial 2024/25 con una exportación algo menos estacional que en años anteriores. Según los datos preliminares de NABSA, los embarques de trigo en diciembre llegaron a 1,2 millones de toneladas. Sin embargo, estos volúmenes aún están por debajo de los registros históricos para años con niveles similares de oferta de trigo.

Finalmente, la comercialización anticipada de la cosecha gruesa 2024/25 también muestra signos de desaceleración. A comienzos de enero, los compromisos de exportación para soja y maíz alcanzaron casi 9 millones de toneladas, cifra que queda por debajo de los promedios de los tres años previos a la sequía. Esta situación refleja cierta cautela en el mercado, influenciada por los vaivenes de la demanda internacional y las condiciones climáticas.