(Por redacción País Productivo) Si bien se entiende que el campo es un aliado natural del Gobierno, o por lo menos así lo quiere creer el oficialismo, en las últimas horas parece haberse tensado la relación entre ambos.
En primer termino, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, volvió a recordarle el Presidente Javier Milei su promesa de eliminar retenciones, al asegurar que el campo sufre una «asfixia fiscal», por lo cual el Gobierno debería poner en marcha un cronograma de reducción de retenciones.
“No podemos seguir soportando una presión fiscal asfixiante que pone en riesgo la producción. El cepo y las retenciones nos están dejando sin competitividad; necesitamos un cronograma de reducción que permita a los productores respirar, invertir y crecer. No se trata solo de aliviar el bolsillo del productor, sino de reactivar toda la economía, desde las zonas rurales hasta los centros urbanos”, dijo Castagnani durante la apertura de la Expo Trenque Lauquen.
Para Castagnani, “las retenciones no solo afectan la rentabilidad de los productores, sino que también frenan el desarrollo de las economías regionales. Si realmente queremos un país productivo, el gobierno debe entender que este esquema es insostenible», por lo cual consideró que «es fundamental avanzar hacia un mercado libre de cepo y retenciones que nos permita ser competitivos a nivel global y gestionar las inversiones que generen empleo y crecimiento en nuestras comunidades”.
Pero el cruce más fuerte fue con el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que durante la inauguración del proyecto de reversión del Gasoducto Norte emitió una frase que hirió la sensibilidad del sector.
Allí, Francos comentó que en su recorrida por «toda una enorme zona productiva del agro» vio «¡Muchos silobolsas vimos! Vimos gente que todavía no liquidó. Pero no importa, es un detalle”, cuestión que no le causó gracia al campo.
En este caso, el caso salió a reponderle fue la Mesa de Enlace cordobesa, para la cual el comentario de Francos «nos hizo volver a esos tiempos y modos que su Gobierno dice haber venido a desterrar. Un simple comentario fue suficiente para que reaparecieran los mismos miedos que antes eran cotidianos y que, creíamos, habían desaparecido».
«Pensamos que con un gobierno que se autodetermina libertario no era necesario justificar cómo utilizamos nuestra propiedad o qué destino damos a nuestros bienes de cambio. Creímos que de eso se trataba el respeto irrestricto de la propiedad privada que este Gobierno pregona. Pero vemos que no», indicaron y le pidieron a Francos que «aclare su comentario».