(Por redacción País Productivo) La crisis que atraviesa Argentina golpea en cada uno de los rubros y actividades que componen el entramado económico del país, pero con mayor impacto en las pymes. Según indicó el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, el sector atraviesa «una situación muy difícil, tanto en lo económico como en lo financiero, como la posibilidad de algunos casos de seguir existiendo».
En diálogo con País Productivo Radio, Femenía dijo que existen «muchas dificultades para pagar sueldos, donde no levanta el nivel de consumo interno», del cual se depende «en gran medida».

«Si no tenemos consumo en el sector minorista no tenemos demanda para la industria, así que esto atraviesa tanto la producción como la venta, con muchas dificultades, con muchos meses en esta situación de caídas bastante fuertes y con un antecedente del año pasado que tampoco nos fue bien y se fueron acumulando distorsiones en el negocio puntual, con bajas de rentabilidades, con lo cual ahora, sobre todo en los últimos meses, hubo aumento de tarifas y precios de combustible que también impactan en la logística. Tenemos como conclusión que las rentabilidades sean más bajas todavía y mucha dificultad para sostener los costos fijos», detalló el responsable de la comunicación de CAME.
Desde la entidad empresaria, todavía no observan «una recuperación» de la economía ni de los niveles de actividad, pero sí que «puede haber un piso». «En la industria, puntualmente este mes, a diferencia del mes anterior y el anterior, en la medición del índice intermensual desestacionalizado habíamos tenido un crecimiento y en cambio en junio respecto de mayo tuvimos una caída también de ese índice, del 3,1%. Distinto es el consumo minorista que viene mostrando los últimos tres meses un índice intermensual positivo, pero que podríamos denominarlo un rebote técnico sin que signifique una tendencia», puntualizó.
«Espalda»
Lo cierto es que, si bien desde CAME entienden y coinciden en la necesidad arreglar los desajustes macroeconómicos, también les preocupa de qué manera se va a reactivar el consumo interno que de sustento al entramado pyme. «Yo reconozco que esfuerzo había que hacer: había realmente muchos desajustes en la macroeconomía que estaban en la micro. Sabíamos que todos teníamos conciencia de que algunas cosas eran insostenibles, con muchos inconvenientes para producir», dijo Femenía.
No obstante, para el integrante de CAME «falta un factor más que de alguna manera revitalice el consumo interno, que es lo que nos preocupa a nosotros. No sé por dónde va a venir el rebote, el quiebre, qué factor va a lograr que se recupere el salario real y que haya más empleo. Uno imagina la inversión, pero todavía no somos competitivos para que haya una corriente de inversión. La verdad es que se hace largo y no por medirlo en meses, sino que es la posibilidad que uno tiene de seguir transitando este camino porque la gran mayoría son pequeñas y microempresas y no hay tanta espalda para aguantar».
