El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Gobierno nacional en la Ley de Bases que se encuentra próxima a debatirse en la Cámara de Senadores, continúa acumulando rechazos por parte de la industria nacional, ya que entienden que las facilidades impositivas que le dan a las empresas extranjeras que inviertan más de US$ 200 millones plantea un escenario de desventaja para el sector productivo local. Es por eso que desde la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel) piden que «se igualen las condiciones para que la industria nacional, que cumple con los más altos estándares internacionales, pueda competir».

«Este proyecto es excesivo en incentivos al inversor y asimétrico para la industria nacional», indicaron desde Cadieel, al mismo tiempo que su presidente, José Tamborenea, aseguró que “estas medidas atentan contra la competitividad y la igualdad de condiciones para participar en los mercados”.

«La industria nacional devuelve al Estado la contribución de impuestos directa e indirectamente, ya sea por la generación del empleo calificado a nivel local, el consumo interno que promueve y, por lo tanto, el crecimiento económico del país. Es importante fomentar la apertura de los mercados, no sólo para la empresa exportadora sino también para la importadora, pero esto sólo puede darse equiparando las condiciones de juego. El gran importador se ve beneficiado y el productor argentino pierde competitividad, generándose la baja del consumo interno, pérdidas en el poder adquisitivo, y desempleo, sin contrapartida en recaudación», explicó la cámara empresaria en un comunicado.

Acerca de los puntos que el RIGI desea implementar, desde la Cadiell se acompañó al pedido de la industria que propone modificaciones para que esta política de Estado no impacte de manera agresiva a la industria nacional.

Entre ellos pide desestimar la importación de bienes de capitales usados y el flujo de ingreso de bienes, insumos, partes y piezas con beneficios durante los 30 años que establece el régimen; establecer un piso mínimo y metas progresivas de integración local de los bienes y servicios importados, incluyendo a su vez el desarrollo local de actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) para el cumplimiento. \

«Esto va de la mano con que en un país donde se importa sin impulsar la industria nacional a partir del desarrollo de maquinarías y tecnologías que le permitan competir con los insumos importados, se dificulta el crecimiento de la industria nacional y, en consecuencia, de los habitantes que se pueden ver beneficiados con el ciclo productivo económico que generan», agregó el escrito.

Por eso desde CADIEEL el pedido es «que se equilibre el campo de juego: o a las empresas alcanzadas por el RIGI se le aplican las mismas condiciones impositivos o a las empresas nacionales se les generan esas condiciones que el régimen busca aplicar».