El clima le dio el primer golpe al campo. Por la fuerte ola de calor que sufrió Argentina durante la segunda quincena de febrero, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) recortó hoy la estimación de producción de soja respecto al mes anterior en 2,5 millones de toneladas hasta las 49,5 millones, mientras que en maíz la merma es de dos millones de toneladas, por lo que se prevé obtener una cosecha de 57 millones de toneladas.
Si bien el fenómeno climático del Niño aportó abundantes lluvias que permitieron dejar atrás la sequía, «a partir del 17 de enero se instaló una ola de calor muy larga y severa que dio vuelta el escenario. Además, ocurrió en un momento muy sensible de la soja de 1ra que forzó el aborto de chauchas. Este recorte no ha sido mayor gracias a las lluvias claves que cayeron entre el 7 y el 14 de febrero. Siempre teniendo en cuenta que queda un buen trecho hasta la cosecha, la realidad es en muy poco tiempo se han producido enormes cambios en el escenario agrícola», indicó la BCR.

Tras las lluvias, se observó una reacción positiva en áreas como el SE de Buenos Aires, centro sur de Santa Fe, sur de Córdoba y Entre Ríos. Pero hay otras zonas conflictivas en las que las recientes lluvias no han sido suficientes y sistemáticamente han recibido menores acumulados desde diciembre, como en el centro, oeste y NE bonaerense, centro y norte de Córdoba, Santiago el Estero y especialmente en Chaco.
En cuanto a la soja de segunda, la situación sigue muy delicada. El golpe de calor ha dejado daños generalizados en la región pampeana: hubo caídas en los rindes potencial del orden del 40% a 60% y numerosas áreas pérdidas que llevan a estimar un área no cosechable de 750.000 hectáreas.
La estimación de febrero también tiene en cuenta un ajuste en el área nacional de siembra de 100.000 hectáreas menos. Con una superficie sembrada de 17,3 millones de hectáreas —8,3% más que el año pasado—y un rinde promedio nacional de 29,9 quintales por hectárea (qq/ha), se estima la producción en 49,5 millones de toneladas. De esta manera, la nueva campaña superaría en 19,5 millones al malogrado ciclo anterior (20 millones).
Maíz
La ola de calor también impactó en el maíz ya que se estima una caída en la estimación de producción de 3,4%, frente al guarismo de enero. Con un rinde de 76,9 qq/ha a nivel nacional, se prevé una producción de maíz 2023/224 de 57 Mt. El recorte es de 2 Mt respecto de la cifra estimada en enero. Al igual que en la soja, las expectativas al 17 de enero eran muy distintas; el ambiente de alta producción también hacía pensar en una excelente campaña maicera.
Más allá de que falta un buen tiempo para que se materialice la cosecha en toda su magnitud, hoy ya existen algunas preocupaciones. En los maíces tempranos, que representa el 35% del total sembrado, el golpe de calor amenaza con un adelgazamiento del peso del grano, lo que podría dejar pérdidas de 10% a 15% respecto del rinde esperado en las áreas más afectadas.
En los tardíos cuyas fechas de siembras situaron la floración en las semanas de la ola de calor, hay grandes niveles de daños, que llegan a superar el 50% del rinde potencial y hay una gran incógnita respecto del resultado que pueda concretarse. Los tardíos que se sembraron más tarde y lograron sortear esas semanas fueron beneficiados por las lluvias de la segunda semana de febrero. Sin embargo, es muy importantes que reciban nuevos aportes en los siguientes días para afirmar la recuperación y sostener el potencial de producción maicera 2023/24 que se estima.
