(Por redacción País Productivo) Las perspectivas del sector industrial para el último trimestre de 2026 se debilitaron, con apenas el 11,2% de los empresarios que espera una mejora en la situación de sus negocios y solo el 13,2% que proyecta un aumento de la producción.

El panorama surge de la encuesta de Tendencia de Negocios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que refleja el pesimismo de los fabricantes frente a la falta de demanda interna y la competencia de los productos importados.

El relevamiento, realizado en septiembre, mostró un deterioro de las previsiones para el período comprendido entre octubre y diciembre. El porcentaje de empresas que espera una evolución favorable de su situación comercial alcanzó su nivel más bajo desde diciembre de 2025, mientras que la mayoría de los consultados no anticipa cambios significativos en sus negocios.

En materia de producción, el 13,2% de los industriales prevé incrementar su actividad, frente al 19,3% que espera una contracción. En tanto, el 67,5% considera que los niveles de fabricación se mantendrán sin modificaciones. La diferencia entre las respuestas positivas y negativas configura un balance desfavorable para el sector manufacturero.

Las expectativas sobre la demanda también muestran señales de debilidad. Apenas el 12,7% de los empresarios proyecta un aumento de los pedidos para los próximos tres meses, la proporción más baja desde que comenzaron estos registros, a principios de 2025. La persistencia de un mercado interno deprimido aparece como uno de los principales obstáculos para recuperar el ritmo de actividad.

En cuanto a las exportaciones, las perspectivas tampoco exhibieron una mejora significativa. El 17,9% de los consultados espera incrementar sus ventas al exterior, frente al 18,2% registrado en la encuesta anterior. De esta manera, el frente externo no alcanza a compensar las dificultades que enfrentan las empresas para colocar sus productos en el mercado local.

La falta de compradores se consolidó como la principal preocupación de los industriales: el 54% señaló la insuficiencia de la demanda interna como el factor que más limita la producción. Bastante más atrás quedaron la competencia de los productos importados, mencionada por el 9,9%, y la incertidumbre económica, que concentró el 6,7% de las respuestas.

El panorama también repercute en las decisiones vinculadas al empleo. Si bien aumentó la proporción de empresas que contempla ampliar sus plantillas, apenas el 4,9% planea incorporar trabajadores durante el último trimestre del año. Por su parte, el 81,3% no prevé modificar su dotación y el 13,9% anticipa una reducción de personal.

Los indicadores de actividad ayudan a explicar la cautela empresarial. En agosto, la producción industrial recuperó parte de la caída registrada en julio, pero el índice desestacionalizado se mantuvo en uno de sus niveles más bajos desde mediados de 2024. Además, la actividad acumuló una contracción del 7,6% respecto del máximo alcanzado en febrero de 2025.

Entre los rubros más afectados por el retroceso se encuentran los textiles, cuya producción cayó un 33,8% desde aquel máximo, y la fabricación de maquinaria y equipo, con una baja del 31,7%. También registraron retrocesos de dos dígitos los productos de metal, el caucho y el plástico, los minerales no metálicos y la industria automotriz.

En este contexto, las respuestas de los empresarios anticipan un cierre de año sin señales claras de reactivación generalizada. La debilidad de las ventas, las dificultades para sostener la producción y la escasa intención de contratar personal configuran un escenario de cautela para el sector manufacturero, que continúa a la espera de una recuperación de la demanda que permita mejorar sus perspectivas.