(Por redacción País Productivo) El precio internacional de la soja cayó 2,4% este lunes en el mercado de Chicago, con un retroceso de US$ 11,5 por tonelada, hasta los US$ 473,35, luego de que China confirmara que no reducirá los aranceles a la oleaginosa estadounidense. La decisión también impactó en el mercado local, donde el contrato de noviembre perdió US$ 6 y cerró a US$ 372,5 por tonelada.
La reacción de los operadores se produjo después de que se conociera que el poroto quedó excluido del listado de productos agroindustriales de Estados Unidos que recibirán una reducción de los gravámenes comerciales por parte del Gobierno chino. La medida frustró las expectativas que se habían generado tras el encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping.
De esta manera, la soja estadounidense continuará alcanzada por un arancel adicional del 10% en China, uno de los principales compradores mundiales del grano. La continuidad de ese gravamen limita las posibilidades de ampliar las exportaciones norteamericanas hacia el mercado asiático y condiciona la competitividad de sus productores frente a otros países proveedores.
La decisión contrastó con las declaraciones que Trump había realizado el viernes, cuando aseguró que “los agricultores estarán felices” tras la cumbre con Xi Jinping. Sin embargo, la reacción de los mercados reflejó una percepción diferente, con fuertes ventas de contratos de soja y una caída de las cotizaciones internacionales.
La Asociación Americana de Soja (ASA) manifestó su preocupación por la exclusión del poroto de los productos beneficiados por la reducción arancelaria. En un comunicado, la entidad sostuvo que “lamenta que la soja estadounidense no se haya incluido entre los productos agrícolas que recibieron una reducción arancelaria adicional por parte de China”.
La organización también advirtió que el arancel vigente restringe las operaciones comerciales. “El arancel de represalia restante del 10% de China limita el acceso de los importadores privados chinos, lo que significa que el comercio de soja seguirá estando a cargo principalmente de empresas estatales chinas”, señaló.
En ese sentido, la ASA planteó que la eliminación del gravamen permitiría mejorar la posición de la producción estadounidense en el mercado asiático. “La eliminación del arancel mejoraría la competitividad de la soja estadounidense y brindaría mayores oportunidades a los compradores privados chinos”, expresó la entidad.
Las señales negativas ya habían comenzado a reflejarse durante la rueda nocturna, cuando los inversores reaccionaron a una publicación de la agencia Reuters sobre las negociaciones comerciales entre Washington y Pekín. El artículo, fechado en la capital china, anticipó que la soja quedaría afuera de las reducciones arancelarias previstas para una serie de productos agroindustriales.
Según ese reporte, el Ministerio de Comercio chino incluyó en la lista de bienes beneficiados al sorgo, los aceites y las harinas vegetales, entre ellos los derivados de la soja. También se contemplaron productos cárnicos, lácteos y otros alimentos, aunque el grano sin procesar no recibió el mismo tratamiento.
La exclusión de la soja resulta significativa por el peso que tiene China en el comercio internacional de la oleaginosa. El país asiático es uno de los principales destinos de las exportaciones mundiales y su política comercial influye sobre las perspectivas de demanda y la evolución de las cotizaciones en los mercados de referencia.
Por fuera del listado difundido por el Ministerio de Comercio chino, la información comunicada por el Gobierno estadounidense también incluyó al maíz y al trigo entre los productos que podrían recibir beneficios arancelarios. Sin embargo, China no mantiene compras relevantes de esos cereales en Estados Unidos, por lo que el alcance comercial de esas concesiones también quedó sujeto a interrogantes.
En este contexto, la soja volvió a quedar expuesta a la incertidumbre generada por las tensiones comerciales entre las dos principales economías del mundo. La continuidad del arancel del 10% sobre el poroto estadounidense y la falta de señales de una mejora en el acceso al mercado chino presionaron las cotizaciones en Chicago y trasladaron parte de ese movimiento al mercado argentino.
