(Por redacción País Productivo) La noticia —o advertencia, según cómo se lo mire— es más que insólita: a pesar de que Argentina tuvo este año una cosecha récord de trigo de casi 28 millones de toneladas —un volumen inimaginado en la historia de nuestro país—, los molineros aseguran que no consiguen el suficiente cereal para hacer harina.

La industria “está en alerta amarilla”, aseguraron desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM). Según la entidad, las fábricas, además de tener que hacer frente a la escasez de partidas de trigo “aptas para panificación”, ahora también están registrando dificultades para poder abastecerse del cereal, lo que genera preocupación en el sector.

Ahora bien, el dato a tener en cuenta es que, en ese mismo período, la cosecha creció un 50% interanual, alcanzando las 27,9 millones de toneladas. Dicho de otra manera, el nivel de actividad de la molinería no creció ni un ápice del incremento de actividad que mostró el resto de la cadena.

“Cuando comenzó el ciclo comercial del trigo 2025/26, en diciembre pasado, se advertía un problema generalizado de calidad, pero jamás se proyectó que, con una cosecha histórica, podríamos llegar a tener problemas de abastecimiento”, indicó el presidente de FAIM, Diego Cifarelli.

Mientras que la exportación, al pasado 15 de abril —último dato oficial disponible—, había comprado 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26 versus 9,66 millones en la misma fecha del año pasado, la molinería había adquirido para entonces 2,60 millones de toneladas, una cifra similar a la registrada al 15 de abril de 2025 (2,65 millones).

“Como sucede habitualmente, la molinería es el sector que ofrece los mejores precios porque está dispuesta a reconocer las partidas con calidad panadera, que ciertamente no abundan en la presente campaña. Sin embargo, aun ofertando precios muy superiores a los del promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes que el sector requiere, lo que genera una genuina inquietud en la molinería”, señaló.

Entre las hipótesis que manejan dentro de FAIM, una de las que peso gana es que la generación de liquidez con ventas abundantes de maíz temprano por parte de los productores —cereal que registró también una cosecha extraordinaria en 2025/26— hace que no tengan necesidades reales de venta, mientras que el hecho de que el valor relativo del trigo cayó mucho con respecto a los fertilizantes, insumo clave que experimentó un aumento considerable de precios en los últimos meses, hace que retengan mercadería en la búsqueda de generar mayores precios.

“Estábamos, como sector, confiados en la posibilidad de tener una mayor actividad en la presente campaña y eso nos entusiasmaba, pero a este ritmo de compras de trigo no vamos a poder cumplir tales expectativas”, alertó Cifarelli.