(Por redacción País Productivo) El mercado laboral argentino cerró 2025 con números en rojo y señales de deterioro estructural. En los últimos doce meses se destruyeron 124.735 puestos registrados, lo que representa una caída del 1,2%, mientras que desde el inicio de la gestión de Javier Milei la pérdida asciende a 322.412 empleos (-3,1%).
Los datos oficiales de la Secretaría de Trabajo reflejan un escenario contractivo que atraviesa a casi todos los segmentos del empleo formal, con especial impacto en el trabajo asalariado.
Dentro de los puestos registrados, el empleo asalariado privado fue el más afectado en el último año, con una reducción de 94.198 trabajadores, equivalente a una baja del 1,5%.
El sector público también mostró retrocesos, con 29.372 empleos menos (-0,9%), en línea con el ajuste del gasto estatal impulsado por el Gobierno nacional.
Por su parte, el trabajo en casas particulares registró una merma más acotada en términos relativos, con 1.174 puestos menos (-0,3%), aunque el impacto es significativo por tratarse de un segmento históricamente vulnerable.
Si se amplía la mirada desde noviembre de 2023, el deterioro se profundiza: el empleo privado acumuló una pérdida de 189.839 puestos (-3%), mientras que el sector público recortó 110.936 trabajadores (-3,2%).
En ese mismo período, el trabajo en casas particulares sufrió la caída más pronunciada en términos porcentuales, con 21.637 empleos menos, lo que implica un retroceso del 4,7%.
El deterioro del empleo vino acompañado por un proceso de destrucción empresarial. Solo en enero se perdieron 1.632 empleadores, lo que equivale a más de 77 empresas que dejaron de operar por cada día laboral.
Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el número de unidades productivas activas se redujo a 488.177 en el primer mes del año.
Desde el inicio de la actual gestión, el cierre de empresas alcanza una magnitud mayor: 24.240 firmas dejaron de existir, consolidando un proceso de achicamiento del entramado productivo.
A nivel sectorial, la dinámica es heterogénea. La construcción mostró una leve recuperación tras meses de parálisis, con un incremento de 2.699 puestos (+0,7%) en el último año.
Sin embargo, los sectores más intensivos en empleo continúan en retroceso. La industria manufacturera perdió 42.540 puestos en doce meses (-3,6%), mientras que el comercio también se contrajo con una caída del 1,4%.
Incluso en el corto plazo, ambos sectores siguieron ajustando: en el primer mes del año, la industria recortó 3.474 empleos (-0,3%) y el comercio 2.863 (-0,2%).
Otras actividades también registraron fuertes caídas. La explotación de minas y canteras perdió 8.034 puestos (-8,6%), mientras que la intermediación financiera redujo su plantilla en 4.402 trabajadores (-2,9%).
Los sectores que mostraron crecimiento —como pesca (+2,6%), construcción (+0,7%), electricidad, gas y agua (+0,7%) y enseñanza (+0,6%)— no lograron compensar la magnitud de las pérdidas.
En paralelo, se observa un cambio en la composición del empleo. Mientras el trabajo registrado cae, el trabajo independiente creció en 85.819 personas (+3,1%), aunque sin alcanzar a revertir la pérdida neta.
En términos globales, el sistema laboral cuenta con 38.916 personas menos que un año atrás, lo que evidencia que la expansión del cuentapropismo no logra equilibrar la destrucción de empleo formal.
Al interior de los independientes, el monotributo creció en 93.724 contribuyentes (+4,5%), mientras que los monotributistas sociales cayeron en 2.343 (-0,9%) y los autónomos en 5.562 (-1,4%).
La precarización también se manifiesta en los ingresos. La remuneración promedio apenas creció un 0,1% en términos reales, mientras que la mediana salarial cayó un 2,5% entre enero de 2025 y enero de 2026.
“En febrero de 2026 los datos provisorios provenientes del SIPA revelan que el poder adquisitivo del promedio de los salarios del empleo registrado del sector privado disminuyó un 0,2% con respecto al mes anterior. En cambio, durante el mismo período, el salario conformado medio de los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) se contrajo un 1,7% en términos reales”, señala el informe.
El documento agrega que el convenio de comercio —que abarca a 1,2 millones de trabajadores— registró una caída del 6,7% interanual, con fuerte incidencia en el promedio general.
“En la comparación interanual, el poder adquisitivo del salario promedio de convenio registró una caída de 5,9% entre febrero de 2025 y febrero de 2026, mientras que el salario medio proveniente del SIPA evidenció una contracción más leve, de 0,2%”, concluye el relevamiento.
