(Por Juan Manuel Colombo) Argentina supo ser una de las pioneras en la industria del biodiesel, marcando el camino a nivel internacional en este rubro. Pero todo eso, parece haber quedado en el olvido.
Si bien nunca fue la mayor productora ni exportadora, siempre jugó un papel preponderante en el mercado global, desarrollando un fuerte industria, tanto para exportar como así también pymes que se encargan de abastecer el mercado interno.
Pero hoy no funcionan ninguna de esas dos cosas. En el segmento exportador, los envíos cayeron a mínimos de cuando recién empezaba a nacer el sector en nuestro país, mientras que las pymes aseguran que producen a quebranto, con pérdidas millonarias, como consecuencia de los bajos precios que establece el Gobierno.
Este combo llevó a que en los primeros ocho meses del año, solo se comercializaran 640.000 toneladas, el volumen más acotado desde 2008, aseguró la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El principal responsable de esto es el sector exportador, que hasta agosto había despachado solo 140.000 toneladas, lo que implica una caída del 52% interanual y ubicándose muy lejos de los 1,5 millones que supo embarcarar hace una década.
«El cierre del mercado estadounidense desde 2017 y las múltiples medidas aplicadas en la Unión Europea afectaron el acceso del biodiesel argentino a sus principales destinos de exportación, lo que explica gran parte del recorte exportador. Asimismo, la competencia del biodiesel FAME con el HVO o renewable diesel agrega desafíos inclusive en los principales países productores de biocombustibles», explicaron desde la BCR.
Además, esta situación «dio vuelta» la composición de la producción de biodiesel ya que hace solo una década el 70% del biocombustible que se fabricaba tenía como destino el exterior, hoy esa proporción se redujo a solo el 22%.
Mercado interno
La situación no es mejor en la industria que se dedica a abastecer el mercado interno, que son en su totalidad pymes ubicadas en el interior del país.
No solo se contabiliza una caída del 4% en la producción, sino que, de la mano de una política de corte que no favorece a la industria, los precios que se pagan por el biodiesel no llegan a cubrir los costos de producción, arrojando una rentabilidad negativa a todo el sector.
Lo peor del caso es que ese precio lo establece mensualmente la Secretaría de Energía, o sea, el Estado nacional, a partir de una fórmula que asegura rentabilidad al sector. Pero esto, según denuncian las cámaras del sector, no estaría pasando.
De hecho, las entidades que engloban a las industrias, envíaron esta semana una nota al ministro de Economía, Luis Caputo, pidiéndole que los precios establecidos se ajusten a la ley.
Según la Cámara de Empresas Pyme Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB), la Cámara Santafesina de Energías Renovables (CASFER) y la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados (CAPBA), las resoluciones de ajuste de precios dictadas por la Secretaría de Energía “fijaron valores de venta con rentabilidad negativa, forzando a las empresas a operar en quebranto”, arrojando pérdidas acumuladas en los últimos 16 meses de US$ 53 millones.
“La crisis infringida sobre la industria elaboradora de biodiésel fue provocada por el sistemático incumplimiento de la normativa que regula al sector”, aseguraron.
De acuerdo con las cámaras, el precio publicado para octubre de 2025 fue de $1.508.754 por tonelada, mientras que el valor que debería haberse fijado según la fórmula legal asciende a $1.621.868 por tonelada, una diferencia que deja al sector por debajo de sus costos operativos.
Según las entidades empresarias, ya van 16 meses en los cuales lo precios no se adecúan a la ley, por lo que entienden que “el accionar de la Secretaría de Energía y del Secretario de Coordinación de Energía y Minas no encuentra, salvo en la impericia o en la voluntad manifiesta de perjudicar a la industria, una explicación lógica”.
