(Por redacción de País Productivo) La recta final hasta los comicios de medio término va a ser una prueba de fuego para el plan económico que defiende el Gobierno, según el economista. El éxito -o fracaso- de este desafío dependerá de la intervención en el precio de la divisa y el apoyo que pueda llegar desde el Tesoro estadounidense.

“Si se amplían las brechas entre los dólares financieros y el oficial, se le va a complicar. Si no se monetiza o se hace un anuncio concreto sobre la ayuda de Estados Unidos, se le va a complicar”, aseguró Tomás Rozemberg, director ejecutivo de la consultora Contexto Investment. Desde su perspectiva, el desenlace de un esquema cambiario con mucha presión y poco margen de maniobra será, para el oficialismo, una lucha de una rueda financiera a la vez. 

Al comenzar el diálogo, el invitado hizo un repaso de las cuatro variables más importantes a la hora de analizar la evolución de la economía actual; dos ellas serán las que más peso tendrán durante estas semanas preelectorales. “El comportamiento de la tasa de interés y del tipo de cambio son las dinámicas con más impacto en el corto plazo, porque te pueden distorsionar o desencajar el humor social rápidamente”, aseguró el experto. 

Dentro de este escenario volátil al que se aferra la gestión libertaria para mantener vivo su único eslogan de campaña, el riesgo país y el precio de las acciones no son datos relevantes a para Rozemberg, que aclaró que las consecuencias de estos movimientos se miden al largo plazo y entran en juego cuando se necesita hacer otras cosas cómo, por ejemplo, refinanciar deuda. 

Quedan menos de veinte días para las elecciones legislativas y el economista recomienda estar atentos a la intervención sobre las divisas. “Lo primero que tenes que mirar es cómo va a ser la dinámica de compra -o venta- de reservas para mantener el tipo de cambio por parte del Tesoro o del Banco Central. El Gobierno trata de llevar eso como regla de juego de acá al 26 de Octubre, ¿llega bien con este esquema?, no lo sé”, dudó. 

El juego de la moneda y la promesa de Estados Unidos

“Vendiendo de a US$50 millones por día para controlar la cotización, llega; vendiendo de a US$200 millones, no llega”, continuó el relato del entrevistado en su intento por predecir el devenir de las próximas jornadas y la posibilidad del Ejecutivo de soportar hasta la celebración de los comicios. “Todo depende de qué volumen y presión se ejerza sobre el dólar oficial”, agregó. 

La situación real en torno a la cotización de la moneda estadounidense no es una novedad para Rozemberg que dió por terminado el debate sobre la existencia -o no- de un desfasaje cambiario. “Está atrasado, lo que se puede discutir es si lo está mucho o no tanto”, dijo mientras recordaba que el descontrol del precio se produjo días después de la derrota libertaria en la votación de la provincia de Buenos Aires. 

“La presión sobre el tipo de cambio empezó a generar un movimiento de reservas importante; fondos que no acumuló el Gobierno por no comprar dólares dentro de las bandas cambiarias. Esa dinámica en la cual se perdieron US$1.100 millones en tres días no se puede sostener de acá a las 20 y pico de ruedas finales hasta las elecciones”, señaló el economista.

“Vender US$500 millones por día es insostenible en cualquier escenario. El problema que tiene el Gobierno es decidir si mantiene el esquema y defiende el precio superior, o liberar un poco más el precio y dejarlo correr por encima de ese valor. Muy poquitas divisas con muy mal recorrido puede generar una corrida que no es una cuestión del volumen operado sino de flujo”, insistió. 

Anticipar un resultado en este contexto es misión imposible para el economista. Otra variable que puede torcer la suerte de la gestión de Javier Milei tiene que ver con la ayuda que ofreció Estados Unidos. Para Rozemberg, la promesa fue contundente, aunque aún no se materializa. “Hay cerca de US$17,000 millones que vencen en 2026, si bien hoy el problema es más de corto plazo, hay que tener en cuenta esto”, agregó. 

“No es lo mismo que te de US$20.000 millones para que vos refuerces las arcas o un swap de US$20.000 millones que esté a disposición para determinados usos. Tampoco es lo mismo que te compren bonos en el mercado secundario; eso te acomodaría el valor del título y daría margen para salir a renegociar deuda”, cerró el entrevistado su análisis del salvataje norteamericano. 

En resumen, la única medida sana que pudo haber tomado el Gobierno nacional fue la de extender una limitación a los ahorristas para frenar ciertas operaciones. “Atinadamente puso el cepo, para evitar el arbitraje entre dólares oficiales, paralelos y financieros. Le puso un techo a esta distancia para no perder reservas; algo que le pasó a Macri en 2019”, aseguró el entrevistado. 

En esta economía ningún sector sobra

“La brecha es pianta reserva, con esa diferencia no es posible acumular divisas, porque está todo el sistema económico viendo el negocio de adquirir a cotización oficial que es más barata”, explicó el economista y agregó que el enfriamiento de la actividad más el impacto sobre la economía real forman un combo poco alentador para el plan del Gobierno y para la sociedad. 

“Argentina es un país que tiene que generar más dólares de los que quiere consumir”, resumió Rozemberg para hablar de la solución al principal problema de la gestión libertaria y comparó la acumulación de fondos en las arcas locales con los montos de venta al exterior de uno de sus vecinos: “Para igualar a Chile hay que exportar US$160.000 millones más. Estamos hablando de varias ‘Vacas Muertas’”. 

La apertura indiscriminada de importaciones, el atraso del tipo de cambio, la falta de igualdad de condiciones fiscales cimientan una realidad muy resentida para la industria; principal generador de empleo y de moneda extranjera fresca. Esta situación va en contra de esa solución que depende de la acumulación en las arcas nacionales. “Si bien hay que analizar el impacto de cada rubro en la economía, hoy no sobran sectores”, señaló el experto. 

“El Gobierno tiene que ser un poco más heterodoxo o buscar la forma de bajar un poco más de plata a la calle para reactivar la economía. Ya sea por una cuestión electoral o porque el enfriamiento ya es demasiado marcado, tiene que ver cómo acomodar las variables para que no se le destartale todo lo que generó”, concluyó Rozemberg.