(Por redacción País Productivo) Después de más de un año y medio de parálisis en los trabajos de dragado en la Cuenca del Salado, que dejó como consecuencia más de dos millones de hectáreas inundadas en la provincia de Buenos Aires tras las lluvias de agosto, el Gobierno nacional decidió hoy reactivar las obras hídricas en este río.

Sin inmutarse, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, anunció a los titulares de la Mesa de Enalce, que el Gobierno nacional retomará los trabajos de dragado en la Cuenca Interprovincial del Río Salado, «lo que permitirán prevenir inundaciones, mitigar sequías y mejorar el manejo del recurso hídrico a través del ensanche y profundización del cauce, reservorios y nuevas secciones de conducción».

La primera etapa comprende 33,4 km de dragado entre el cruce del río con la Ruta Nacional N° 205 y la localidad de Ernestina, ubicada en el Partido de 25 de Mayo. «Se trata de la respuesta a un reclamo histórico del agro por la continuidad de las obras, lo que permitirá evitar anegamientos, inundaciones y pérdidas millonarias», indicaron desde Agricultura, obviando que fue el Gobierno el que decidió interrumpir las obras a pesar de que contaba con el financimiento necesario.

«Las obras de infraestructura generarán beneficios directos e indirectos para 59 municipios y 1,45 millones de habitantes y miles de productores agropecuarios, con mejoras en la urbanización, en las condiciones de habitabilidad y en la producción. El proyecto incluye movimientos de suelo por más de 19 millones de m³, que permitirán prevenir inundaciones que históricamente afectaron a municipios y áreas productivas, recuperando 5 millones de hectáreas cultivables», indicaron.

Este anuncio que se realizó hoy llega demasiado tarde. Según un informe de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) publicado el 11 de septiembre, las últimas lluvias y la falta de obras en la Cuenca del Salado, dejaron más de dos millones de hectáreas inundadas o anegadas en la provincia de Buenos Aires, que si se toman en cuanta la imposibilidad de acceder a los campos por las malas condiciones de los caminos rurales o la falta de piso en los lotes para trabajarlos, el área comprometida se extiende a tres millones de hectáreas.

«Las lluvias ocurridas entre fines de agosto y la primera semana de septiembre agravaron una situación que ya era sumamente critica en gran parte de la provincia de Buenos Aires», indicó Carbap.

Si vamos al detalle fino, son 1,4 millones de hectáreas las que se encuentran con severos problemas hídricos: 441.540 hectáreas están inundadas; 463.777 muy anegadas; y 499.263 anegadas. Pero, si se toma el total de la Cuenca del Salado, epicentro de las inundaciones, esa superficie se extiende hasta las dos millones de hectáreas.

Si bien son una veintena los partidos afectados, los más comprometidos son 9 de Julio (162.474 ha); Lincoln (150.587 ha); Bolívar (140.528 ha); 25 de Mayo (139.108 ha); General Alvear (125.620 ha); y Carlos Casares (114.589 ha).