(Por redacción País Productivo) Durante el primer semestre de 2025, el 31,6% de los argentinos se ubicó por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 6,9% cayó en la indigencia, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Ambas cifras representan una caída significativa en comparación con el semestre anterior, cuando la pobreza alcanzaba el 38,1% y la indigencia el 11,4%. No obstante, especialistas advierten sobre posibles problemas metodológicos en la medición que podrían relativizar el alcance real de la mejora.

La baja de la pobreza e indigencia se explica, en parte, porque durante el período analizado el ingreso total familiar creció por encima del costo de las canastas básicas que determinan los umbrales de pobreza e indigencia.

De acuerdo con el informe del Indec, los ingresos aumentaron un 26,3%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) lo hizo un 13,2% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) un 12,3%. Esta diferencia positiva en los ingresos permitió que más hogares pudieran superar ambas líneas de vulnerabilidad.

Cabe señalar que durante el mismo período, la inflación general fue del 15,1% y los salarios nominales de los trabajadores registrados subieron 14,6%, una cifra por debajo de la inflación. Por lo tanto, el repunte de ingresos se debe principalmente a un fuerte crecimiento en los ingresos de trabajadores informales, combinado con una inflación menor en productos de primera necesidad, que componen las canastas básicas.

Sin embargo, pese a la mejora estadística, los datos también muestran que los hogares considerados pobres tienen una importante brecha entre sus ingresos y el costo de la CBT. En promedio, el ingreso total familiar en estos hogares fue de $671.492, mientras que la CBT se ubicó en $1.065.691, lo que implica una brecha del 37%. Este porcentaje no mostró variaciones respecto del semestre anterior, lo que indica que, aunque más personas cruzaron la línea estadística de pobreza, muchos siguen lejos de cubrir sus necesidades básicas.

Otro aspecto alarmante del informe es el análisis etario: el mayor nivel de pobreza se registró entre niños de hasta 14 años, alcanzando un preocupante 45,4%. Este dato resalta la persistente vulnerabilidad de la infancia en Argentina, donde casi uno de cada dos chicos vive en condiciones de pobreza, lo que plantea serios desafíos en términos de desarrollo, educación y salud a futuro.

A nivel regional, el Noreste argentino continúa siendo la zona más afectada por la pobreza, con un índice del 39%. Esta región históricamente rezagada sigue liderando los indicadores de exclusión social, lo que muestra la persistencia de desigualdades estructurales en el país. Otras regiones también registraron cifras elevadas, aunque con leves mejoras respecto de semestres anteriores.

Pese a la mejora numérica en los indicadores oficiales, distintos economistas y expertos en estadísticas sociales señalaron que la metodología utilizada podría subestimar la verdadera magnitud del problema. Algunos cuestionan si la medición de la canasta refleja adecuadamente el consumo real de los hogares y advierten que la baja en la pobreza podría ser más un efecto estadístico que una mejora genuina en las condiciones de vida de la población.