(Por redacción Juan Manuel Colombo) En el campo hay bronca y gusto a poco por lo efímeras que fueron las «retenciones 0%» y aseguran que dicho beneficio llegó de manera parcial para algunos productores, pero el impacto fue nulo en los medianos y pequeños productores.

Asimismo, en el sector afirman que el gran ganador de la medida fueron los exportadores, que en menos de 72 horas completaron el cupo de US$ 7.000 millones y pidieron extender la eliminación de la alícuota hasta el 31 de octubre, plazo establecido por el decreto 682/2025.

«Solicitamos que el decreto de retenciones cero sea extendido», indicaron desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), quienes denunciaron que los granos comercializados por el productores solo corresponden a un tercio de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) emitidas por los exportadores.

Según el relevamiento de la SRA en base a los datos cargados en el SIO Granos hasta las 10 de hoy, los productores comercializaron en este período 6,2 millones de toneladas de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol.

«Este volumen equivale a U$S 2.277 millones a valores FOB, apenas el 33% de los U$S 7.000 millones de DJVE establecidos como objetivo para la finalización del programa», indicó el trabajo de la entidad.

Esta baja participación en el resultado final indica dos posibles situaciones: o los exportadores declararon exportaciones sin contar con la mercadería, a la cual accederán más adelante comprándole al productor sus granos con el descuento de las retenciones vigentes o ya tenía la mercadería, que fue comprada con otro nivel de retenciones. Básicamente, un win-win exportador.

De hecho, el presidente de la SRA, Nicolás Pino, tuvo expresiones que ponían en duda realmente qué sector es el que había sido beneficiado por la medida.

«Estamos evaluando a ver cómo se generó esto, porque ¿Llegó a este beneficio el productor genuino? ¿Lo pudo o no lo pudo aprovechar? ¿Cómo puede ser la exportación haya, en ese tiempo, emitido tantas DJVE para cubirir semejante cantidad de dinero?», se preguntó Pino en diálogo con Radio Mitre.

Más allá de que el dirigente considere que «en este momento hay que ser muy prudentes», sobre todo en lo que respecta a sacar conclusiones apresuradas respecto a qué sucedió, sí remarcó que «nos llamó la atención que en 48 o 72 horas se cubra todo y volvemos a cómo estábamos antes».

Pero la parte de la «sinceridad brutal» vino cuando el periodista Eduardo Feinmann le consultó: «El ministro (de Economía, Luis) Caputo o el Gobierno les hizo pensar que la baja de retenciones era a favor del campo y no terminó siendo así».

Y la respuesta fue contundente: «Ese es un pensamiento que comparto, pero dejame pensar que la intención era otra, porque sino la frustración va a ser grande».

Para Federación Agraria y Carbap no hay dudas

«Sostenemos lo que dijimos el lunes, es una medida que no está pensando en el sector productivo ni incentivando a la producción agropecuaria, sino que es una medida de corte mentalmente económico y por las necesidades del país, que además perjudican al sector, porque siguen generando imprevisibilidad», dijo la presidenta de Federación Agraria (FAA), Andrea Sarnari, tras haberse comunicado la finalización de las «retenciones cero».

Para Sarnari, «no fuimos los beneficiarios de esa medida, porque los productores pequeños y medianos ya no teníamos la cosecha del año pasado y alguno que podía tener algún grano todavía reservado, por supuesto que tampoco pudo ser beneficiario en tan corto plazo».

«Hay que exigirle al Estado políticas públicas que sean previsibles para todos. Lo que necesitamos es que haya claridad, para que la cadena también tenga claridad. Acá no se trata de peleas de uno contra otro, lo que sí es claro, que la transferencia de recursos del sector primario hacia el sector exportador ha sido brutal en estos días», finalizó.

Por su parte, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) expresó su malestar por los efectos de la decisión del Gobierno «de llevar a cero los derechos de exportación por un período tan breve, medida claramente coyuntural, pero que no generó ningún beneficio para los productores —verdaderos dueños de los granos— y que terminó siendo un gran negocio para los mismos de siempre: los exportadores».

«Esta resolución alteró el normal funcionamiento del mercado de granos, generó incertidumbre y desconfianza, y solo consolidó ganancias extraordinarias para un reducido grupo de intermediarios, sin aportar soluciones de fondo ni estímulos genuinos a la producción», agregaron.

Así, la entidad advirtió «políticas de este tipo no construyen un camino de desarrollo para el país, sino que profundizan privilegios y dejan, una vez más, a los productores al margen de cualquier mejora.
El campo necesita reglas claras, previsibles y duraderas, no parches coyunturales. La eliminación de las retenciones debe seguir siendo el objetivo, pero debe realizarse de manera planificada, seria y con los productores en la mesa de decisiones».