(Por redacción País Productivo) La puja real por Vicentin comenzó a tomar forma, con cuatro interesados que ya presentaron sus intenciones de quedarse con la malograda empresa, que hoy se encuentra atravesando un proceso de cram down que evite su quiebra.
Las firmas que mostraron las mayores intenciones de quedarse con Vicentin – y que pagaron $1.100 millones para hacerlo – son la agroexportadora multinacional Bunge; la corredora de granos Grassi, la cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda y un consorcio compuesto por LDC y Molinos Agro.
El próximo paso en el proceso es la valuación de la empresa, una etapa clave que estará a cargo del perito designado Juan José López Forastier, de la firma Marinozzi Mazzitelli & Asociados SRL. El informe deberá presentarse antes del 27 de agosto y deberá determinar el valor real de las acciones representativas del capital social de Vicentin, en un contexto desafiante para el negocio agroindustrial argentino.
Una vez emitida la valuación, tanto acreedores como oferentes tendrán un breve lapso para presentar observaciones. Posteriormente, el juez del concurso, Fabián Lorenzini, fijará de forma inapelable el valor de las acciones.
El “cram down” contempla también la posibilidad de que los actuales accionistas de Vicentin presenten su propia propuesta, compitiendo en igualdad de condiciones con los nuevos oferentes.
Una vez presentadas todas las propuestas, se abre un plazo de 30 días –extendido excepcionalmente desde los 20 habituales por la complejidad del caso– para que los interesados consigan las adhesiones necesarias entre los 2.638 acreedores del concurso.
Según establece la ley, la propuesta ganadora será la primera que logre obtener doble mayoría: más del 50% de los acreedores y dos tercios del monto total de la deuda concursal. Los acreedores tienen la posibilidad de apoyar más de una oferta, aunque solo una puede adjudicarse el proceso.
Mientras los principales jugadores del concurso ya tendrían aseguradas las adhesiones en términos de capital, el foco estará puesto en convencer a la amplia base de pequeños y medianos acreedores, en su mayoría vinculados al sector agrícola y comercial, que resultan clave para alcanzar la mayoría numérica.
Si al final del plazo ninguna propuesta logra reunir las adhesiones necesarias, el juez deberá declarar la quiebra de Vicentin. Sin embargo, dado el nivel de interés y el peso de los oferentes, ese escenario hoy parece poco probable.