(Por redacción País Productivo) La situación del sector de la maquinaria agrícola no es la mejor: con un mercado inconstante y fuertes caídas en las ventas de un mes para otro, las fábricas que producen en el país se encuentran ante un panorama de profunda incertidumbre. 

A esto hay que sumarle la competencia importadora, especialmente de China, que ya se quedó con el 20% del segmento de tractores.

Por supuesto, para las multinacionales que producen en el país, esta situación es mucho más llevadera, pero para las empresas nacionales, con espaldas infinitamente más chicas, sortear este panorama es en extremo dificultoso.

Y eso es justamente lo que le está pasando a Pauny, fabricante cordobesa de tractores, que se encuentra atravesando una crisis productiva y financiera, que comenzó a repercutir en el pago de salarios.

Primero contemos un poco qué es Pauny. La compañía nació a comienzos de 2002 en la localidad de Las Varillas, como consecuencia del cierre de Zanello, que dejó 200 personas en la calle. A partir de allí, exgerentes y trabajadores de la firma quebrada se unieron y constituyeron una nueva empresa. En 2016 abrieron una nueva planta en La Banda, Santiago del Estero, y en 2017 alcanzó un récord de producción al fabricar más de 2000 tractores. Hoy emplea a 500 trabajadores y su eslogan es “6 de cada 10 tractores son Pauny”.

Pero esa vieja página gloriosa ya no está vigente, sino que el panorama es sombrío. Según la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), Pauny debe $ 29.910.753.000 a diferentes entidades financieras (más de $ 21.000 millones al Banco Nación) y $ 1.028.417.418 por 146 cheques rechazados por no contar con fondos.

Pero las deudas no son el único problema, sino que las ventas se han venido a pique, dificultando poder honrarlas. El último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) indica que Pauny apenas tiene una participación del 8% del mercado de tractores. Asimismo, las ventas tuvieron una caída en septiembre del 22,6% interanual y del 28% en el acumulado anual, lo que implica la comercialización de 123 unidades menos.

Esta situación comenzó a repercutir en el aspecto laboral: no solo achicó los turnos a tres días de la semana, con el consecuente recorte en el sueldo, sino que ahora comenzó a registrar atrasos en los salarios.

La seccional de San Francisco de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) pidió al Ministerio de Trabajo de Córdoba una audiencia urgente para este miércoles por el atraso en el pago de salarios y aportes por parte de Pauny.

El escrito indica que la empresa de maquinaria agrícola debe a sus trabajadores la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre, con sus respectivos intereses, cuestión por la cual se realizará una retención de tareas hasta que se regularice la situación.

El conflicto se profundizó después de que los directivos de la firma dispensaran al personal de concurrir a sus puestos de trabajo este lunes, martes y miércoles, medida que fue desestimada por el sindicato, que indicó a sus representados que asistieran a sus puestos de trabajo.