(Por redacción País Productivo) La petrolera estatal YPF sigue rompiendo récords en la producción de shale oil en Vaca Muerta, su gran objetivo en su apuesta por convertirse en una de las principales empresas de shale oil & gas del planeta.
Según informó el CEO de YPF, Horacio Marín, la compañía llegó a 200.000 barriles diarios de producción de shale oil, un crecimiento del 82% en menos de dos años.
«Este logro refleja el compromiso, la innovación y el talento de todo el equipo, y un cambio profundo en nuestra forma de operar. Gracias a Matías Farina y al equipo de Upstream por ser parte clave de esta transformación», expresó Marín en su cuenta oficial de X.
Días atrás, en su informe trimestral, YPF había afirmado que «el shale oil representa el 70% de la producción total de petróleo de la compañía y permite compensar los efectos de la salida de los campos maduros».
«Esta estrategia, que combina el aumento de la producción shale y la salida de los campos maduros, permitió mejorar los costos y EBITDA en aproximadamente US$ 1.300 millones de anuales respecto de hace dos años», aseguró la empresa.
Por el lado del Downstream, las ventas de combustibles se incrementaron un 3% respecto al trimestre anterior y las refinerías alcanzaron el nivel de procesamiento más alto de los últimos 15 años.
En el plano financiero, el EBITDA ajustado ascendió a US$1.357 millones, un 21% más que en el trimestre anterior, gracias al crecimiento de la producción de petróleo shale y la significativa reducción – de casi 30% – del costo de extracción debido a una menor exposición a campos maduros.
Las inversiones totalizaron los US$1.017 millones, de los cuales el 70% se destinó a los desarrollos no
convencionales, donde YPF continúa batiendo récords operativos. Durante el trimestre, YPF completó el pozo más largo de la historia en Vaca Muerta con una longitud de 8.200 metros. Además, a principios de octubre, YPF logró perforar un pozo shale de casi 6.000 metros en un tiempo récord de 11 días.
Finalmente, en el plano financiero, YPF obtuvo financiamiento por US$ 1.200 millones a través de un préstamo financiero sindicado con 10 bancos internacionales por US$ 700 millones y la reapertura de un
bono internacional a 2031 por US$ 500 millones a una tasa del 8.25%, la más baja de los últimos 8 años.
