(Por redacción País Productivo) El Gobierno nacional accedió a un pedido directo de Estados Unidos: autorizar la importación de maquinaria usada, que sean bienes de capital, lo cual materializó uno de los peores temores del sector manufacturero local.
Ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la eliminación de «una medida burocrática con más de 30 años de vigencia que exigía la tramitación del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU) para ingresar equipamiento y maquinaria usada al país».
También, la normativa suprime «prohibiciones que existían para importar bienes en múltiples sectores de la industria, como por ejemplo máquinas para extracción de petróleo y gas, cortadoras industriales, moldes de matriceria (usados en la industria automotriz) y maquinaria para la industria gráfica, entre muchas otras».
«A partir de ahora, quienes necesiten importar podrán hacerlo de forma automática, sin la necesidad de realizar trámites. La medida elimina la intervención del Estado que demandó, sólo en 2024, la tramitación de alrededor de 1500 expedientes», explicó Caputo.
Si bien esta medida puede responder a demandas internas de algunos sectores económicos y entra en la lógica desreguladora del Gobierno, también es consecuencia de un pedido de Estados Unidos de principios de año, en un documento emitido por la Casa Blanca, se quejaba de que Argentina no permitía la importación de productos remanufacturados.
”Algunos países, como la Argentina, Brasil, Ecuador y Vietnam, restringen o prohíben la importación de productos remanufacturados, lo que limita el acceso al mercado de los exportadores estadounidenses al tiempo que ahoga los esfuerzos por promover la sostenibilidad al desincentivar el comercio de productos nuevos y eficientes en el uso de los recursos. Si se eliminaran estas barreras, se calcula que las exportaciones estadounidenses aumentarían en al menos US$ 18.000 millones anuales”, indicaba el escrito.
Varias industrias locales se verán afectadas por esta medida como la de la industria naval o de equipamiento médico, pero la que recibirá un golpe directo es la de la maquinaria agrícola.
De hecho, fue uno de los sectores que más se opuso a la entrada de maquinaria usada, ya que por falta de competitividad y los altos costos de producción, no iba a poder competir en precios con estos productos.
Hace solo un mes, donde ya se veía que la medida tenía altas chances de cristalizarse, el presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Enrique Bertini, sostuvo que «si entra maquinaria, por ejemplo de Estados Unidos o de Europa del Este, es la ruina de nuestra industria y también rompe el sistema comercial interno del usado que existe en todos los pueblos. La importación de maquinaria ya posibilitó la sobrefacturación y la fuga de divisas en el país”.
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinarias y Equipos para la Industria (Cafmei), Pablo Rufino, marcó que “Argentina tiene una industria desarrollada y esta es su característica en Latinoamérica, pero resulta que lo vamos a perder por ahorrar comprando bienes usados y con la diferencia de precios nos vamos una semana a Brasil”.
