La ola de calor y las enfermedades le dieron un duro golpe al maíz. A partir de las altas temperaturas que se registraron a finales de enero y principios de febrero en todo el país, sumado a una epidemia de spiroplasma, como consecuencia de una invasión de chicharritas en la zona central agrícola, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) redujo la estimación de producción del cereal en 2,5 millones de toneladas hasta las 54 millones de toneladas.

Según informó la entidad bursátil, «el impacto de la ola de calor sufrida durante el mes de febrero en los planteos de fecha intermedia y tardía en el centro del área agrícola sumado a la creciente incidencia y severidad de Spiroplasma kunkelii en planteos tardíos del centro y norte del país no permitirán alcanzar la proyección de producción planteada hasta la semana pasada».

En ese sentido, la entidad específico que los principales recortes en la proyección de producción se ubican en el Centro-Norte de Santa Fe y en la provincia de Entre Ríos explicados por la alta severidad de la enfermedad mencionada y en el centro-oeste de Buenos Aires y norte de La Pampa producto del estrés termo-hídrico sufrido durante el mes de febrero.

Así, con solo el 3,7% de la superficie trillada, el maíz se aleja de la «supercosecha» que se esperaba hace tan solo un mes.

El girasol también fue víctima de las altas temperaturas y las enfermedades. Los rindes obtenidos en Buenos Aires y La Pampa arrojan resultados que van entre 8 y 35 quintales por hectárea (qq/ha), dependiendo del manejo, condiciones climáticas y adversidades que atravesó el cultivo a lo largo del ciclo, con promedios por debajo de los históricos.

«Esto se explica fundamentalmente por el bajo peso de los granos en respuesta al estrés termo-hídrico sufrido durante los meses de enero y febrero mientras el cultivo transitaba etapas de diferenciación, formación y llenado de las estructuras reproductivas», explicó la BCBA.

En conclusión, la proyección de producción cae en 200.000 toneladas hasta las 3,6 millones de toneladas y no se descartan «futuros ajustes luego de que se evalúe el nivel de los daños provocados no solo por los recientes temporales de viento y granizo sino también por el aumento de los registros de Phomopsis y otras enfermedades de fin de ciclo», indicó la entidad bursátil.