(Por redacción País Productivo) La producción de hidrocarburos en la Argentina alcanzó en noviembre de 2025 el nivel más alto de su historia, según los registros oficiales de la Secretaría de Energía.

Tanto el petróleo como el gas natural se ubicaron en valores inéditos, consolidando una tendencia de crecimiento que viene sosteniéndose en los últimos años.

En el caso del crudo, la extracción total llegó a 857,7 mil barriles diarios, una marca récord para la industria local. Aunque el volumen mostró una leve corrección frente a octubre, el desempeño interanual reflejó una expansión de dos dígitos que confirma la solidez del proceso productivo.

El gas natural también se mantuvo en niveles elevados. La producción promedio fue de 122,3 millones de metros cúbicos por día, en un escenario marcado por la estacionalidad y por una dinámica más estable que en el segmento petrolero.

Detrás de estos resultados aparece un factor clave que redefine el mapa energético del país: Vaca Muerta explica cerca del 70% del total de hidrocarburos producidos en la Argentina. El desarrollo no convencional se consolidó así como el principal motor del sector y como uno de los polos shale más relevantes a nivel internacional.

La evolución del petróleo en el largo plazo muestra con claridad el cambio estructural. El volumen actual supera en más de 60% al registrado antes de la pandemia y deja atrás los promedios anuales de comienzos de la década, cuando la producción nacional se ubicaba muy por debajo de los niveles actuales.

En gas, si bien los registros de noviembre quedaron por debajo de los picos de años anteriores, la serie histórica confirma que el sistema opera sobre una meseta alta. El aporte del no convencional permitió sostener el abastecimiento interno y reforzar la capacidad exportadora, aun con variaciones mensuales.

El petróleo shale y tight volvió a ser el gran protagonista del mes. Con casi 580 mil barriles diarios, representó más de dos tercios del total nacional, impulsado por un fuerte crecimiento interanual y por una mejora sostenida en la productividad de los desarrollos no convencionales.

La comparación con años anteriores resulta elocuente: el volumen actual de crudo no convencional más que triplica el promedio de 2021 y multiplica varias veces el nivel observado a comienzos de 2020, confirmando una transformación profunda de la matriz productiva.

En el segmento gasífero, el shale gas aportó 76,6 millones de metros cúbicos diarios, equivalente a casi dos tercios de la producción total. Pese a una leve baja interanual, el nivel se mantiene muy por encima de los registros históricos previos al auge del no convencional.

Desde 2021, el crecimiento del gas shale fue sostenido y permitió elevar de manera significativa los promedios anuales. Este comportamiento explica en buena medida la mayor estabilidad del sistema gasífero y su capacidad para responder a picos de demanda.

El récord productivo también se apoya en un fuerte incremento de la actividad. En noviembre se contabilizaron 96 pozos de explotación en perforación, un número que refleja un ritmo de trabajo superior al de los últimos años y un marcado dinamismo en las áreas clave.

Este mayor nivel de actividad, concentrado principalmente en Vaca Muerta, evidencia una industria que opera con mayor escala, eficiencia y previsibilidad. Aun en un contexto de cambios macroeconómicos y regulatorios, el sector logró sostener una curva de crecimiento que redefine el rol de la energía en la economía argentina.