(Por redacción País Productivo) Las previsiones de una cosecha récord de maíz y una aceptable de soja continúan en pie, pero es necesario que llueva. Y pronto.
Las abundantes lluvias semanales que dieron durante el invierno y la primavera se interrumpieron en diciembre, sobre todo en la región agrícola central, con epicentro en la zona núcleo y el oeste de la misma, las principales zonas productoras del país.
Si a esto se le suman las altas temperaturas del verano, el panorama, sin agua, comienza a complicarse, deteriorando los cultivos.
Justamente, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) alerta sobre esta situación. En soja, la cual ya se sembró en un 96,2%, la condición hídrica adecuada a óptima se redujo en 7 puntos porcentuales (pp), por la falta de humedad sobre el sur de Córdoba y el oeste bonaerense.
Asimismo, la condición de cultivo Normal/Excelente también registró una baja de 10 pp, lo que dio lugar a que hoy, el 13% de la soja esté en malas condiciones.
“El 15% de la soja de primera ya ha iniciado el período crítico, principalmente sobre ambos núcleos, a la espera de futuras precipitaciones. En cuanto a la soja de segunda, en los lotes más avanzados se han observado dificultades para cerrar el entre surco”, indicó la BdeC.
Por el lado del maíz, la situación es parecida. El 74% del maíz temprano transita su período crítico y, si bien la condición de cultivo se encuentra en un 83,6% entre Normal y Buena, se relevan “deterioros y pérdidas puntuales tanto de área como de rendimiento en el sur de Córdoba, asociados a la menor disponibilidad de humedad y las altas temperaturas”.
Por su parte, el maíz tardío avanza en su desarrollo, con el 90,2% del área relevada en condición entre Normal y Buena, aunque “la continuidad de esta dependerá de la reposición de humedad en las próximas semanas”, indicó la BdeC.
Otro factor que podría afectar al maíz es el aumento en la población de la chicharrita en el norte del país, que propaga la enfermedad de “achaparramiento” en el cultivo, vaciando la planta. Esta situación podría derivar en que los productores cambien sus planes y opten por la soja, reduciendo el área destinada a este cultivo.
