En marzo de 2024, el Estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró una caída de 8,4% en la comparación interanual (ia) y de 1,4% respecto a febrero en la medición desestacionalizada, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

El análisis de las cifras permite indicar que en los últimos 7 meses la economía acumuló una caida del 6,1%, y que opera en niveles semejantes a los de fines de 2018 después de iniciada la crisis de balanza de pagos.

Desde una perspectiva más histórica, la actividad retrocede a niveles 2010, y con una población creciendo al 1% anual, la caída del PBI per cápita en este período es realmente significativa: 13% acumulado.

Con relación a igual mes de 2023, seis sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en marzo, entre los que se destacan Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+14,1% ia) y Explotación de minas y canteras (5,9% ia).

El sector Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+14,1% ia) fue, a su vez, el de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguido por Explotación de minas y canteras (+5,9% ia), pero la recuperación de ambos sectores no resultaron suficientes para compensar el resto de las actividades.

Por su parte, nueve sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destacan Construcción (-29,9% ia) e Industria manufacturera (-19,6% ia). Junto con Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-16,7% ia) aportan 6,6 puntos porcentuales a la caída interanual del EMAE.

Qué se espera a partir de abril

Indicadores de avance de abril empiezan a mostrar un freno en la caída de la actividad, aunque lo hacen desde niveles muy bajos. Se trata de una buena noticia, pero que entendemos habrá que confirmar con el correr de los meses.

Se siguen sin identificar un motor claro que pueda impulsar un crecimiento futuro en forma de «V». Este tipo de recuperación típicamente ocurre luego de un shock de oferta o, ante una caída de la demanda, cuando la inversión tracciona fuerte.

No se advierte probable que la inversión despegue fuerte en el corto plazo porque, entendemos, que todavía predomina la visión de «wait and see». La aprobación de la Ley Bases podrá generar algún impulso a través del RIGI, pero sin gran relevancia macroeconómica este año. En todo caso podrá servir como punta de lanza para afianzar el proceso de recuperación, pero no mucho más.

El consumo seguirá debilitado. Podrá tocar un piso ante la recuperación marginal del salario real, pero difícilmente traccione crecimiento en lo inmediato.

Además, hay que esperar nuevas correcciones de precios relativos, postergadas para conseguir una desinflación más acelerada en estos meses, con impacto sobre la actividad. En paralelo, la tracción del gasto público seguirá enfrentada al objetivo del gobierno de reducir el déficit fiscal.

En consecuencia, se sigue esperando una caída de la actividad en torno a 4% para este año. Este escenario incluye el éxito del Gobierno en lograr coordinar expectativas y estabilizar la economía, tal que implique una recuperación de la actividad en los últimos meses del año.