El ex subsecretario de Hidrocarburos y titular de la consultora energética Paspartú, Juan José Carbajales, reafirmó una de las principales conclusiones que se pueden tomar de la crisis de desabastecimiento de gas que afectó a cientos de industrias y a toda la red de Gas Natural Comprimido, y es que el colapso del sistema se debió haber previsto con la planificación adecuada por parte del Estado nacional.

En diálogo con País Productivo Radio, Carbajales explicó que el sistema argentino requiere “gestionar los faltantes” que se producen ante el pico de demande invernal, que llega a triplicarse en el caso de los usuarios residenciales, no así en el segmento comercial e industrial que se mantiene prácticamente plano a lo largo del año.

“Ahí hay estrategias, modalidades, y cada administración puede tener su idea, su forma. Lo que no puede es esquivarle al bulto, tiene que asumir las realidades, las coyunturas y las críticas. Este gobierno lo hizo ahora, porque apareció un barco y se resolvió, pero el problema es para atrás, el por qué no se pudo prever antes”, anañizó el exfuncionario y considerado el “autor intelectual” del Plan Gas -hoy vigente- que llevó adelante el gobierno del presidente Alberto Fernández.

A la Argentina “le sobra gas durante gran parte del año, cuando no hace frío. Le sobra gas al punto de que lo exporta, exporta unos 10-11 millones de metros cúbicos diarios a Chile por varios gasoductos” pero a la vez “hay otra época del año que es el invierno, donde toda la producción nacional, incluso sin exportar, no alcanza a satisfacer la demanda. La respuesta es que el consumo residencial se duplica, triplica y eso hace que la demanda doméstica empuje para arriba toda la curva de producción y llega un momento en que ya no alcanza”.

Esta realidad histórica del sistema energético requiere importar para complementar esa oferta nacional, y esa importación viene de gas por gasoducto de Bolivia, puede venir de barcos de GNL (gas licuado) o puede venir de buques de gasoil (diésel) que va a la generación eléctrica. Peroc ada alternativa tiene un costo, tal como explica el consultor.

“Producir gas en Argentina tiene un valor conocido que surge de las rondas del Plan Gas.Ar, que comenzó en 2021, y que llega, para poner un número redondo, a los 4 dólares y medio, tal vez un poco más en invierno. Traer buques de GNL hoy vale 10 dólares la compra del cargamento por millón de BTU, a lo que hay que agregarle la regasificación, y te termina saliendo alrededor de 12 dólares”, precisó.

Pero si hay que traer buques de gasoil para Cammesa, que se lo entrega a las centrales eléctricas, eso ya te sale unos 18 dólares. Entonces, la diferencia, los órdenes de magnitud, explican por qué siempre va a ser más redituable producir gas en Argentina, con trabajo argentino, impuestos y todo lo que tracciona la producción frente a los costos de importación que no sólo tiene esa diferencia de valores, sino que los tenés que pagar en dólares”.

Ese ecuación requiere una planificación que se realiza a comienzos de cada año. En esta ocasión Enarsa había previsto para este año la compra de 29 buques, lleva comprados 20, le faltan 9 todavía.

Lo que pasó esta semana, que sí es anómalo, es que tuvieron que salir de urgencia a buscar un buque pagando un sobrecosto porque ya estaban los cortes en industrias”.

“Tener que desplegar todas las acciones diplomáticas, políticas y comerciales que se utilizaron para solucionar el problema ha sido una muestra de que estas cuestiones que apelan a la integración regional energética, muchas veces requieren de la política. Lo resalto porque es un gobierno que dice “yo no me voy a meter, que esto lo resuelvan los privados” y acá estamos viendo que actúan las empresas públicas, pero también actúan las estructuras centralizadas de la administración”, reseñó.