(Por redacción de País Productivo) El conductor y referente sindical puso su enfoque en el espíritu de la “modernización” de la normativa del trabajo que pretende aprobar el oficialismo y aseguró que es un debate que no puede llevarse a cabo sin la voz y presencia de los principales interesados.
Lo que en el discurso libertario se muestra como un avance legal para generar puestos de calidad, en realidad es una movida dentro de la batalla cultural que lleva adelante el Ejecutivo para utilizar la polarización como fuente de poder; así lo entiende Germán Palladino, ingeniero industrial y conductor de Paritarias Libres. Desde su perspectiva, una verdadera reforma laboral debería partir de la discusión entre sindicatos y empresarios.
“Qué mejor que los actores de generación de riqueza, que son los trabajadores y el capital, para decirnos cómo modernizar su ley. Y aparte existen los ámbitos, están los convenios colectivos y las paritarias. Lo que tiene que hacer el Gobierno es fortalecer los ámbitos de negociación colectiva y no flexibilizarlos a favor del empleador”, recalcó el gremialista en diálogo con País Productivo.
Palladino sostuvo que las verdaderas intenciones -debilitar la organización de los trabajadores y presentar como enemigas a las partes del contrato de trabajo- se esconden detrás de un argumento que plantea la necesidad de cambiar las conquistas históricamente alcanzadas para facilitar la contratación de más argentinos; una explicación que se cae con solo hacer un repaso de lo sucedido en tiempos pasados.
“En los ‘90 Argentina firmó el consenso de Washington que pedía una reforma laboral. Se flexibilizaron todos los contratos, los horarios, el periodo de prueba y todo lo que tiene que ver con la ley. El resultado: casi un 20% de desocupación y ni un puesto creado”, le recordó el entrevistado a los oyentes y agregó que la generación de empleo se logra con un modelo económico que promueva la producción y el consumo.
De regreso a la discusión actual, remarcó que aún no se conocen los detalles de la iniciativa oficial, pero no fue optimista respecto a los resultados de la modificación del régimen vigente. “Seguramente, cada punto de la letra chica va a ir en contra de los trabajadores. Lo que me interesa discutir es este espíritu de la nueva reforma laboral que está planteando el Gobierno. Podemos coincidir que parte de un diagnóstico equivocado”, señaló.
“Quieren llevar adelante una modernización de la ley con la propuesta de una diputada que no habla con la Confederación General del Trabajo (CGT) ni con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y que solo tiene contacto con algunos empresarios. Yo creo que en eso se equivoca. Si realmente Javier Milei quiere generar puestos de trabajo, tiene que llamar a una mesa de diálogo entre los sindicalistas y los empresarios”, insistió.
La ilusión de trabajar en libertad
“Nosotros trabajamos con un centro de estudios que se llama Renacer Argentina, y estamos haciendo un informe sobre los trabajadores de plataforma, en este caso los Rapi. ¿Sabés qué?, en la sopa de letra salen dos palabras que llaman mucho la atención: esclavitud y libertad”, así comenzó el relato que uso Palladino para explicar que detrás de la esperanza de poder elegir una jornada se encuentra una peédida de las condiciones dignas.
“En este trabajo de plataformas hay una noción de poder trabajar cuando querés, a la hora que querés, pero en verdad hay una flexibilización laboral encubierta, porque terminan trabajando en los horarios en los que hay más pedidos y pueden hacer el mango”, aseguró el conductor de Paritarias Libres. Remarcó, también, que el que marca el ritmo es el mercado y que el libre albedrío no es más que una ilusión.
Palladino considera que la prestación de tareas sin un límite de tiempo es parte del espíritu de la “modernización” que impulsa la gestión libertaria; una condición de trabajo que se asocia más a los viejos tiempos que a las nuevas tendencias. La única alternativa, según el entrevistado, es defender lo que ya se ha conquistado y eso se lleva a cabo por medio una organización colectiva e incluso con la lucha en las calles de ser necesario.
¿Pero cómo se puede convencer de dar pelea a aquellos que no tienen leyes laborales?, es una pregunta común en este debate y que el entrevistado respondió mirando hacia adelante: “Eso parte de la confusión de un Gobierno que encuentra las utopías en el pasado y no en el futuro. Cuando los trabajadores empiezan a entender que no tienen derechos o que están trabajando en malas condiciones, empiezan a organizarse solos”, afirmó.
“Está el sindicato de informáticos, los Rapis ya se están organizando también dentro de un sindicato, está, bueno, el famoso caso del sindicato de Amazon”, enumeró Palladino a modo de ejemplo y reafirmó su postura en favor de la agrupación colectiva para la conquista de derechos. “No hay que dejar de juntarse cuando se siente que hay una injusticia. Eso es lo que el Gobierno busca destruir”, agregó.
Modernizar hacia el pasado
Cuando llegó el momento de analizar las posibilidades de que la modernización de la ley trascienda la promesa electoral y se materialice, el entrevistado optó por resaltar que los gremios van a dar la pelea. “Van a tener un Congreso con mayor cantidad diputados y senadores, pero el sindicalismo dijo que va a hacer lo posible para que esta reforma laboral no se apruebe. Va a ser una discusión difícil e innecesaria”, dijo.
El concepto de batalla cultural se apoderó nuevamente del diálogo, debido a que Palladino insistió en remarcar que el oficialismo solo pretende mantener una grieta que lo fortalece. “Me parece que tiene que seguir polarizando el sistema político argentino -algo que tanto daño nos hace- y poner del otro lado a los supuestos enemigos que no quieren la generación de trabajo”, aseguró.
“La idea de Javier Milleri es tocar estos temas que son sensibles y donde no hay acuerdo para poder dividir y seguir construyendo poder desde el conflicto permanente. Eso ya se ha visto en Argentina y no funciona. El trabajador sigue sufriendo, no hay un rubro que esté haciendo plata, si salís empatado sos audaz y las pymes están cada vez más complicadas”, dijo el invitado para describir la situación actual.
Desde su rol como sindicalista, el entrevistado reconoció la necesidad de una modificación del régimen vigente por la aparición de nuevas modalidades de empleo y el avance de la tecnología, pero sostuvo su postura en favor de un debate despojado de ideología y que incluya a todos los actores y que no genere una pérdida de las conquistas. Aunque se lamentó de que no hayan existido iniciativas de actualización peronistas.
“Cuando el peronismo fue Gobierno debió sentarse con empresarios y sindicatos y discutir una reforma laboral que no sea solo pro trabajador, sino que genere puestos de trabajo y ayude a los empresarios a tener mejores contrataciones”, expresó. Según su opinión, el hecho de no haber avanzado con su propia modificación y ponerse siempre a la defensiva, condenó a las partes a discutir las propuestas de fuerzas como el PRO o La Libertad Avanza.
