(Por redacción País Productivo) La actividad minera en la Argentina consolidó su crecimiento en febrero, con un aumento interanual del 3,3%, y cerró el primer bimestre del año con una suba acumulada del 4,4%, según datos oficiales difundidos por el Indec.

El avance del sector, medido a través del Índice de Producción Industrial (IPI) minero, refleja un inicio de año positivo para la industria extractiva, sostenido principalmente por el impulso de algunos segmentos clave vinculados a los hidrocarburos y los insumos para la construcción.

En términos mensuales, sin embargo, el desempeño mostró un leve retroceso. La medición desestacionalizada registró una caída del 1% respecto de enero, lo que indica cierta moderación en el ritmo de expansión tras el arranque del año.

A su vez, la serie tendencia-ciclo —que permite observar la evolución más estructural de la actividad— se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que sugiere una estabilidad en el nivel general de producción minera.

El crecimiento interanual de febrero estuvo marcado por un comportamiento dispar entre los distintos rubros que integran el sector, con desempeños muy diferenciados según el tipo de recurso.

En ese contexto, la extracción de petróleo crudo se destacó como el principal motor de la expansión, al registrar un incremento del 15,8% en comparación con el mismo mes del año pasado.

También mostraron una evolución favorable los minerales no metalíferos y las rocas de aplicación, que crecieron un 14,3% interanual, impulsados en gran medida por la demanda asociada a la construcción.

En contraste, otros segmentos relevantes exhibieron caídas. La producción de gas natural descendió un 3,3% interanual, mientras que la extracción de minerales metalíferos retrocedió un 7,9% en el mismo período.

El panorama más crítico se observó en los servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas, que registraron una fuerte contracción del 19,7% interanual, prolongando una tendencia negativa dentro del sector.

De este modo, el crecimiento de la actividad minera en el inicio de 2026 se apoya en un esquema heterogéneo, donde el dinamismo de algunos rubros logra compensar las caídas en otros, configurando un escenario de expansión moderada pero con marcados contrastes internos.