(Por redacción País Productivo) La privatización de Enarsa entró en una nueva etapa con el avance sobre la venta de la participación estatal en Citelec, firma que controla el 52,65% de Transener, en una operación clave para redefinir el futuro de la principal transportista eléctrica del país.
El proceso forma parte del esquema oficial para desprenderse de activos energéticos y apunta, en una primera fase, a la salida de Enarsa del 50% que posee en Citelec, sociedad que comparte con Pampa Energía y desde la cual ambas controlan Transener.
La relevancia de la operación está dada por el peso estratégico de Transener, responsable de transportar más del 85% de la electricidad en alta tensión del país y de supervisar el 15% restante del sistema troncal.
Fuentes del sector señalan que la hoja de ruta oficial prevé una privatización por etapas, comenzando con Citelec y dejando para una fase posterior definiciones sobre la estructura accionaria remanente y el rol futuro del Estado.
La venta en análisis involucra, de manera indirecta, el 26,3% de Transener, correspondiente a la participación que Enarsa controla a través de Citelec, un activo que históricamente fue considerado estratégico por su peso en la seguridad energética.
“La privatización de Enarsa empieza por Citelec”, remarcan en el entorno oficial, donde consideran que el proceso permitirá avanzar hacia una reorganización del esquema de transporte eléctrico con mayor presencia privada.
El movimiento también abre interrogantes sobre la próxima etapa para Transener, cuyo contrato de concesión tiene una duración de 95 años y cuya red supera los 12.000 kilómetros de líneas de alta tensión.
Dentro del mercado energético, una de las discusiones gira en torno a si la venta derivará solo en un cambio accionario o si podría habilitar transformaciones más amplias en el esquema operativo y regulatorio del transporte eléctrico.
Pampa Energía aparece como actor central en esa discusión por su actual participación del 50% en Citelec, condición que la ubica en una posición relevante frente a cualquier redefinición del control societario.
“Citelec es la puerta de entrada para la próxima etapa de Transener”, sostienen voces vinculadas al proceso, en referencia a que la operación puede funcionar como antesala de cambios más profundos en el segmento.
La iniciativa se inscribe además en una estrategia más amplia de privatización de activos estatales, donde Enarsa aparece como una de las piezas principales por su presencia en generación, transporte e infraestructura energética.
En el sector destacan que, más allá del componente patrimonial, la discusión tiene impacto sobre inversiones futuras en redes, un punto sensible en un sistema que requiere ampliaciones para acompañar el crecimiento de la demanda.
Otro aspecto observado es el eventual valor de la operación. Aunque no trascendieron cifras oficiales de venta, el peso de Transener dentro del sistema eléctrico convierte a Citelec en uno de los activos energéticos más relevantes en análisis.
La compañía transporta más del 65% de la energía generada en Argentina, un dato que explica por qué la evolución del proceso es seguida de cerca tanto por el mercado como por reguladores.
En paralelo, la privatización reabre el debate sobre el rol estatal en infraestructura crítica, especialmente en segmentos donde la inversión de largo plazo y la regulación son factores determinantes.
“Estamos definiendo la próxima etapa”, señalaron fuentes oficiales sobre Transener, dejando abierta la posibilidad de nuevas decisiones una vez concluido el capítulo Citelec.
Desde el mercado entienden que el proceso puede convertirse en una de las operaciones energéticas más relevantes del año, no solo por la magnitud del activo sino por su impacto potencial sobre el mapa empresario del sector.
Con la venta del 50% estatal en Citelec en marcha y bajo análisis el futuro de una controlante que maneja el 52,65% de Transener, el Gobierno acelera una privatización que puede reconfigurar uno de los nodos estratégicos del sistema eléctrico argentino.
