(Por redacción País Productivo) Las pymes, segmento comercial y productivo central en el entramado económico argentino, no ha tenido un 2024 fácil con caída en casi todos índices, como consecuencia de un fuerte impacto por el reacomodamiento macroeconómico que impulsa el Gobierno nacional y por la fuerte baja en el consumo que todavía continúa.

De esta manera, las ventas del sector, como así también su producción industrial, tuvieron descensos significativos en sus niveles, mientras que aquellas pymes dedicadas a la producción agrícola vieron una mejora en su actividad, pero solo por una cuestión climática, ya que los precios internacionales y la presión fiscal llevan a que su rentabilidad sea nula, cuando no negativa.

Lo primero que hay que aclarar es que desde que asumió Javier Milei como Presidente de la Nación hace exactamente un año, todos los índices económicos vieron un retroceso de consideración, que en la mayoría de los sectores todavía se mantiene.

Tomando algunas mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), se puede observar esta caída generalizada de la economía para casi todos los actores del entramado productivo.

Así, el último Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), marcó que en septiembre la economía cayó un 3,3% interanual, un 0,3% en la comparación desestacionalizada, y un 3,1% en el acumulado anual.

Teniendo en cuenta este indicador global, se desprende que la gran mayoría de los rubros presentaron caídas, a excepción del agro, la minería y el sector energético, que por estos días esta viviendo una suerte de primer «boom» y que, hoy por hoy, es el centro de las inversiones, teniendo en cuenta su gran potencial.

Si vamos a lo que es la industria (IPI Manufacturero), hasta octubre la caída acumulada fue del 11,6%. Esto responde a la importante baja que se registró en el poder adquisitivo de los argentinos tras la devaluación y el aumento de las tarifas de los servicios públicos, transporte, salud, educación y la lista sigue hasta donde alcance la vista. Así, el consumo solo en supermercados se desplomó un 11,6% en lo que va del año y del 14,4% en los mayoristas, solo para tener un parámetro. A esto hay que sumarle bajas en el consumo de energía eléctrica, combustibles, etcétera, etcétera.

Ni hablar de la construcción, que se desplomó un 29% en los primeros diez meses, no solo por la crisis económica, sino también por la decisión del gobierno nacional de paralizar la obra pública, afectando no solo a las empresas constructoras, sino también a los proveedores.

Pymes

¿Y en qué se traducen estos números para las pymes? Según un informe de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (Csira), desde que comenzó el gobierno de Javier Milei se perdieron 126.000 puestos laborales y cerraron 2.300 industrias, 1.000 de ellas pymes.

Del informe se desprende que para el 90% de los representantes gremiales del sector industrial, la situación de la actividad empeoró en lo que va del año, ya que el 70% consigna una caída en las ventas y solo 3,8% afirma que mejoraron.

La producción sigue el mismo comportamiento decreciente. En este sentido, casi el 80% de los referentes gremiales señalaron que hubo una caída en la actividad y más del 60% informaron que esto se refleja en menos horas de trabajo.

Para el 92%, el uso de la capacidad instalada en las fábricas sigue mal o empeoró con el actual Gobierno.

Este panorama impacta de lleno en la situación de los trabajadores, ya que en el 60% de los sindicatos que nuclea Csira hubo «despidos en el último trimestre y un tercio dan cuenta de problemas por parte de las empresas para afrontar pagos de salarios».

Asimismo, «el 82% de los gremios relevados señala que hubo recorte de horas extras en su rubro y el 72% habla de suspensiones, licencias y adelanto de vacaciones para un porcentaje de los trabajadores», afirma el relevamiento.

Los últimos relevamientos de CAME van en el mismo sentido. Según la entidad, las ventas de las pymes cayeron 12,2% en lo que va de la presidencia de Milei.

Algunos rubros como perfumería se desplomaron 28%, seguido por las farmacias que tuvieron una caída del 22,1% o alimentos y bebidas, con el 14,5%.

Pero si vamos a la industria, el escenario es un poco peor para CAME, ya que en los primeros diez meses del año el sector se resintió un 14,5% y mantiene una capacidad ociosa del 62,3%.

La rama de químicos y plásticos se llevó la peor parte, con una caída del 19,2%, seguido por papel e impresiones, con un 16,3% y completando el podio alimentos y bebidas, con un 15,6%.