(Por redacción País Productivo) Las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, lejos de comenzar a retroceder, se están agravando, poniendo en jaque una amplia superficie que podría quedar fuera del circuito productivo, con pérdidas más que millonarias.
Según un relevamiento realizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), hay aproximadamente 2 millones hectáreas inundadas/anegadas y casi 3,8 millones de
hectáreas afectadas.
Los partidos más afectados por esta situación son los de Bolívar, con 169.224 hectáreas anegadas o inundadas, seguido por 9 de Julio, con 136.797 hectáreas y Pehuajó, con 109.336, aunque hay una veintena en situación crítica.
De ese total, la entidad bursátil estimó que corren serio riesgo de quedar fuera de producción para la campaña agrícola que corre un total de 1,5 millones de hectáreas.
«Un cálculo simple dimensiona el problema: si esa superficie se sembrara bajo una relación 60% soja / 40% maíz, están en juego alrededor de US$ 2.000 millones que dejarían de ingresar al circuito económico en 2026», proyectó la entidad.
Para Carbap, «esto impactará directamente en los productores, pero también en toda la cadena de pago que sostiene la vida económica de nuestros pueblos: contratistas, transportistas, proveedores, talleres, comercios y pymes locales. Y por supuesto, afectará también a los tres niveles del Estado, que verán caer su recaudación. La conclusión es simple: todos perdemos, mientras las obras siguen sin aparecer».
Es por eso que la entidad reclamó la finalización de las obras en la Cuenca del Salado, cuyas obras fueron paralizadas por el Gobierno nacional en marzo de 2024 y que retomó hace apenas un mes.
«Establecemos un objetivo concreto, urgente e innegociable: para el año 2030, las obras del Plan Maestro del Río Salado deben estar terminadas en su totalidad. No se trata de un slogan ni de una expresión de deseo. Es una obligación moral, productiva y social», indicó el comunicado.
«No pedimos lo imposible. No hablamos de tecnologías revolucionarias ni de colocar una misión tripulada en Marte. Se trata de canales, puentes y obras hidráulicas básicas, para las cuales Argentina cuenta con técnicos, ingenieros y maquinaria disponible. Y frente a quienes repiten que ‘no hay plata’, la respuesta es simple y contundente: en esta cuenca sí hay plata y la generan los productores y la recaudan los tres niveles del Estado todos los años», concluyó el escrito.
