(Por redacción País Productivo) La Unión Europea puso en marcha este viernes la aplicación provisoria del acuerdo comercial con el Mercosur, luego de que la Argentina y Uruguay ratificaran el entendimiento en las últimas horas.
La medida habilita el inicio de rebajas arancelarias y otros aspectos vinculados al intercambio, aun cuando el pacto todavía debe completar instancias formales dentro del bloque europeo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que el paso adoptado permitirá a Europa “ser pionera” en la implementación del consenso. “Ya lo he dicho antes: cuando ellos estén listos, nosotros estaremos listos”, afirmó en una breve declaración, y añadió que “sobre esta base, la Comisión procederá ahora con la aplicación provisional”.
De acuerdo con lo expresado por la funcionaria en declaraciones citadas por Reuters, la decisión apunta a “asegurarse de obtener la ventaja” de que Europa avance primero en la puesta en práctica del entendimiento. En los acuerdos de libre comercio, la UE suele aguardar la aprobación de los gobiernos nacionales y del Parlamento Europeo antes de su entrada en vigor.
En este caso, si bien restan algunas aprobaciones internas en el bloque, la normativa comunitaria permite activar de manera parcial los capítulos comerciales del tratado. Esto implica que tanto la UE como los países del Mercosur podrán comenzar a reducir aranceles y aplicar disposiciones vinculadas al comercio antes de la validación definitiva de la asamblea europea.
La Argentina y Uruguay completaron la ratificación del acuerdo, mientras que Brasil y Paraguay aún deben revalidarlo. Pese a ello, la aplicación provisoria habilita el inicio de beneficios comerciales entre ambas regiones, en el marco de un proceso que se extendió durante más de dos décadas.
El acuerdo entre la UE y los cuatro miembros del Mercosur fue concluido en enero, tras aproximadamente 25 años de negociaciones. Según estimaciones oficiales, el entendimiento podría eliminar cerca de 4.700 millones de dólares en aranceles a las exportaciones de bienes europeos, lo que lo convertiría en el mayor tratado de libre comercio del bloque en términos de potencial reducción arancelaria.
No obstante, el proceso enfrenta objeciones dentro de Europa. El mes pasado, legisladores de la UE votaron a favor de impugnar el acuerdo ante el Tribunal Supremo del bloque, una instancia que podría demorar su implementación plena hasta por dos años.
En cualquier caso, la aprobación final del Parlamento Europeo seguirá siendo necesaria para que el pacto comercial entre en vigor en su totalidad. Hasta entonces, la aplicación parcial permitirá avanzar en aspectos específicos del intercambio bilateral.
Entre los países que respaldan el consenso se encuentra Alemania, junto con otros gobiernos que consideran que la iniciativa es clave para compensar pérdidas comerciales asociadas a los aranceles impuestos por Estados Unidos y para reducir la dependencia europea de China en el suministro de minerales esenciales.
En contraste, los opositores —encabezados por Francia, principal productor agrícola del bloque— sostienen que el acuerdo podría incrementar de manera significativa las importaciones de carne vacuna, azúcar y aves de corral a precios más bajos. Según ese sector, esa situación afectaría a los productores locales, que en los últimos meses realizaron reiteradas protestas en distintos países de la UE.
