La marcha del 23 de abril en defensa de las universidades y la educación pública fue sin duda un punto de inflexión social y político, en el cual más de 500.000 personas marcharon a Plaza de Mayo y cientos de miles más en ciudades del interior argentino. Es por eso que la docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del Conicet, Adriana Puiggrós, sostuvo que tal movilización significó un «hasta acá» para el Gobierno nacional, que «sin educación pública no hay democracia» y que este es un momento de «gestación de algo distinto, de la unidad de muchas fuerzas».

«La marcha del 23 fue un momento de unidad de todos los argentinos que quieren un país soberano, fue un punto en la unidad en torno a la educación pública. Fue como decir ‘hasta acá’, esta es una frontera que no se pasa», dijo Puiggrós en diálogo con País Productivo.

Para la también ex viceministra de Educación de la Nación y Diputada Nacional, en esta movilización «ha habido un enorme proceso de aprendizaje político, histórico y social para la juventud. La última cosa es que me parece, y ahí me autocritico, que tenemos que pensar, en tratar de entender, los que somos de otra generación, es en pensar junto con los jóvenes, porque estuvimos un largo tiempo diciendo que la juventud de ahora no habla, no se mueve y la sociedad también, y no era así, estaba gestando algo».

Democracia

Es por eso que para la ex funcionaria nacional percibe que existe «una decisión de que tengamos un país, una nación, de que seamos una comunidad, que podemos comunicarnos en el mismo lenguaje, que se puedan incluir las minorías. Estamos hablando de democracia y sin educación pública no hay democracia».

«La educación pública ha sido acordada en la Argentina en 1884 cuando se dictó la ley 1.420, y desde entonces no ha habido ningún gobierno, ni la dictadura, que pensara o se atreviera en acabar con la educación pública, porque es acabar con la nación. Yo siempre lo que digo es que no hay que confundirse a Julio Argentino Roca, presidente de la Argentina en 1884 cuando se dicta la ley 1.420, con Paolo Roca, el dueño de Techint. Es decir que, aquella que era una oligarquía agroexportadora dependiente de Inglaterra, tenía en claro que hasta para tener un esquema agroexportador se necesita de un Estado, necesita de la educación pública», puntualizó.

A partir de esto, la catedrática consideró que este «es un momento de gestación de algo distinto, de la unidad de muchas fuerzas. Como saben yo soy peronista y creo que el peronismo tiene que hacer un cambio importante, organizarse de una vez, tomar las riendas».

«Esperemos que el primero de mayo sea muy importante. Además hay mucha discusión en toda la sociedad, se mueven instituciones que no se movían, es decir, que haya asambleas en las universidades o que las PyMEs se muevan… A mí me parece que una sociedad que se pretendía congelada se está moviendo. Entonces, el tema es cuál es la fuerza que impulsa la dirección que se tome», concluyó al respecto.

Financiamiento

En este sentido, Puiggrós remarcó la necesidad de que la educación pública sea debidamente financiada, sobre todo, sí se pretende tener avances en este sentido. «Cuando se habla de países que han logrado altos niveles de educación, lo que hay que mirar es cuál es el presupuesto. La Argentina tiene un presupuesto por alumno que es bajísimo con relación al de Uruguay, de Brasil. Es decir, cuando la educación es financiada como se debe, entonces ahí sí se administra mejor, se trabaja en continuidad en las diferentes áreas, se puede hacer investigación».

No obstante, advirtió que «si todo el tiempo estamos en una situación como esta, en donde hay una parte de la sociedad menor, de capital concentrado, con una ideología realmente muy destructiva, y que está diciendo ‘que no haya instituciones, que no haya sistema de salud pública, que no haya Estado’. O sea renunciamos al Estado, a la nación, y uno de sus pilares, que es la educación pública».

«A mí me parece que en los últimos años se ha maltratado a la educación pública, entonces después no nos podemos empezar a quejar de los maestros. El Estado argentino gastaba en 2019 por estudiante en la educación superior la mitad de Uruguay, un tercio que España, un cuarto que Brasil y un sexto que Chile. Además la brecha en monto con estos países aumentó entre un 17 y un 42% en los últimos 4 años», dijo Puiggrós.

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