(Por redacción País Productivo) En medio del evento más importante de nuestra economía, como lo es la cosecha gruesa, desde el sector de transporte de cargas advirtieron que podría haber una «paralización» logística como consecuencia de que todavía hay provincias que no adhirieron a Ley Nacional de Tránsito.
«A menos de un mes del vencimiento del plazo fijado por el Decreto 196/2025, crece la preocupación en el transporte de cargas por la falta de adhesión de algunas provincias a la reformada Ley Nacional de Tránsito 24.449. La fecha límite es el 19 de mayo y, de no mediar prórrogas, la falta de un marco común podría paralizar el transporte y la logística en distintos puntos del país», indicó en un comunicado la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).
El presidente de la entidad, Cristián Sanz, explicó que “la adhesión provincial no es un trámite administrativo, es una condición esencial para garantizar la circulación segura y homogénea de los vehículos pesados entre jurisdicciones. Si no se logra, se pone en riesgo la actividad económica desde el origen de la cadena logística hasta el consumidor final”.
Según explicaron, el nuevo régimen establece que las licencias profesionales C, D y E deberán ser emitidas por las jurisdicciones que adhieran a las normas de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), y que los conductores de vehículos de más de 3.500 kg deberán cumplir con un examen psicofísico y una capacitación obligatoria.
Pero si una provincia no se adhiere, sus licencias no serían válidas fuera de sus límites, lo que podría ocasionar demoras, multas, conflictos administrativos y hasta la interrupción del servicio.
“La logística se traba y se multiplica el costo del transporte. Y eso lo termina pagando el consumidor final”, agregó Sanz. La fragmentación normativa afectaría directamente al abastecimiento de fábricas, centros logísticos y comercios, con impactos concretos en la disponibilidad de productos esenciales como alimentos, medicamentos o ropa.
Para la federación empresaria, no solo está en juego la continuidad del servicio, sino también una oportunidad para profesionalizar el sector y mejorar las condiciones de seguridad vial. “No se trata solo de cumplir con una norma, sino de dar un salto de calidad”, explicó Sanz.
«El tiempo apremia. La adhesión al nuevo marco no es una formalidad: es lo que permitirá que los camiones sigan circulando, que la producción no se interrumpa, y que la economía continúe en movimiento», concluyó el escrito.