(Por redacción País Productivo) El Gobierno nacional continúa negando la existencia de un «atraso cambiario» y si bien hace dos semanas decidió ponerle final al cepo y estableció un sistema de bandas cambiarias, que van de $1.000 a $1.400, sigue apostando a que la divisa norteamericana cotice en torno a los $1.000.

“Estamos haciendo todo para el dólar tenga que ir a la banda inferior”, dijo hoy el Presidente Javier Milei en una nota radial.

En este sentido, explicó: «Lo hago práctico, con los dólares que vamos a terminar juntando, el tipo de cambio de cobertura de la base monetaria amplia es 900 pesos. Entonces es como que digamos por un billete de 10 dólares que usted va a pretender que le den 20 dólares”.

“Después se puede generar turbulencia, puede haber movimientos. Pero bueno, fíjense, ahí está el tipo de cambio, fluctúa libremente. Un día puede subir, otro día puede bajar. Listo, es parte de la vida. Por eso también se llamó aprender a flotar. Si usted recuerda, yo hice una charla con Alejandro Fantino y el título de los papeles míos que dicen aprendiendo a flotar”, agregó Milei.

Lo cierto es que lo que pretende el Presidente, es justamente lo que intenta que no suceda los sectores exportadores de nuestro país, que entienen que, a pesar de que hoy se relajaron los controles cambiarios y el dólar podría llegar a los $1.400, advierten que un valor de $1.000 atenta contra la competitividad. De hecho, si la divisa mayorista se mantiene en esa cotización, se ubicaría, incluso, por debajo del ya fallecido «dólar blend», al cual consideraban también atrasado.

Carne, el mejor ejempo

Uno de los sectores más golpeados por esta situación es el de la carne, que cuenta con agravante que debe pagar retenciones del 6,5%.

El presidente del frigorífico Logros – el mayor faenador y exportador de Córdoba -, Mariano Grimaldi, fue contundente en este sentido: «Este dólar no sirve», dijo.

«Desde la industria exportadora venimos reclamando competitividad, el tipo de cambio está atrasado. Con un dólar de $1200 menos la retención, estamos liquidando un dólar a $900 pesos, que nos pone en una condición peor que antes del levantamiento del cepo», aseveró el empresario.

En este sentido, marcó que «el Gobierno debería prestar alguna atención a nuestro sector. Estamos complicados, desafectando turnos de producción. Este tipo de modelo apunta más a la importación que a la exportación. Estamos desprotegidos» y, en este sentido, sentenció: «Nuestros costos de producción quedaron altos. No dudo que comencemos a importar carne de Paraguay o Brasil».

De hecho, las cifras de la caída de las exportaciones del sector son elocuentes: Según informó el Consorcio de Exportadores de Carne (ABC), en marzo los embarques se hundieron un 36,1% interanual hasta alcanzar las 43.400 toneladas peso producto, mientras que los ingresos retrocedieron un 20,1% para ubicarse en US$ 243,6 millones.

Intercambio comercial

De hecho, este «dólar barato» viene reduciendo significativamente el superávit comercial, que durante toda la gestión de Milei se mantuvo en niveles altos, con las exportaciones registrando fuertes saltos y las importaciones con caídas muy pronunciadas.

Pero esta situación ya no es así. Según el Indec, en marzo, las exportaciones cayeron 2,5% interanual hasta los US$ 6.329 millones, mientras que las importaciones escalaron un 38,7% hasta los US$ 6.006 millones, dejando un salto positivo de apenas US$ 323 millones, cuando en marzo del año pasado el superávit era superior a US$ 2.000 millones.

De hecho, sesde la consultora Abeceb advirtieron que, incluso con la reciente corrección del tipo de cambio oficial, se espera que el superávit comercial de 2025 se reduzca a la mitad con respecto al año anterior —de US$ 18.899 millones a alrededor de US$ 9.000 millones—, lo que evidencia una pérdida significativa del colchón externo.