(Por redacción País Productivo) El 47° Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, asumió hoy su segundo mandato no consecutivo con un discurso propio de su personalidad: con fuertes definiciones, desafíos y advertencias para el mundo entero. Pero si hay algo que Trump tiene en claro es que su gestión tendrá tres puntos centrales: la economía, la inmigración y la política internacional, todo bajo una mirada proteccionista y conservadora. «La era de oro comienza ahora», dijo. Y parte de eso tiene que ver con el sector energético.

En su discurso, que contó con unos 200 presentes en la rotonda del Capitolio, Trump no solo manifestó la intención de abandonar cualquier política ambientalista y de impulso a las energías renovables, sino que promoverá la exploración y producción de yacimientos petroliferos no convencionales, pisará fuerte en el mercado de exportación y declarará la emergencia energética en el país.

«La crisis de la inflación fue causada por gastos excesivos y por la suba de los precios de la energía, y por eso voy a declarar una situación de emergencia energética y vamos a seguir con nuestra política de ‘explora bebé explora'», dijo Trump en su discurso.

En este sentido, marcó que «Estados Unidos será un país de fabricación y tenemos la mayor cantidad de petróleo y gas que ningún otro país de la Tierra tiene, y vamos a utilizarlo» y agregó que utilizará «las reservas estratégicas para exportarlas al máximo a todos los países del mundo».

«Ese oro líquido que tenemos en nuestro suelo nos va a ayudar. Vamos a acabar con este nuevo Acuerdo Verde, con la restauración del mandato para la energía y la industria automotriz, para salvar los puestos de trabajo de ese sector», sostuvo Trump.

En este sentido, el mandatario indicó que no solo busca aumentar la producción industrial en su país, sino también protegerla a través de una dura política de aranceles.

«Podrán comprar los vehículos que ustedes deseen porque vamos a construir autos en EEUU nuevamente, como nunca se hizo hasta hace unos años», le dijo a la población

Así, manifestó que «en vez de poner impuestos a nuestras ciudades, pondremos impuestos a otros países para enriquecernos», dando rienda suelta a la instauración de una política proteccionista que encenderá las alarmas en el comercio mundial.

En esta línea, adelantó en su discurso de investidura que el flamante Gobierno «establecerá el servicio de ingresos externos para recaudar todos los aranceles, derechos e ingresos. Serán ingentes cantidades de dinero que entrarán en nuestra tesorería, procedentes de fuentes extranjeras».