El sector de la industria cárnica vive dos realidades bien distintas. Por un lado, la exportación ve incrementarse a cada mes los volúmenes despachados – festejado por el Gobierno nacional – gracias al desregulamiento del comercio exterior de la mano de la eliminación de restricciones a los envíos, mientras que los abastecedores del mercado interno observan como día a día las ventas caen en los mostradores como consecuencia de la crisis económica. Es por eso que los matarifes advierten que «no hay motivos para la celebración» y aseguraron que las ventas minoristas se están «desplomando».

«En los últimos días, el Gobierno nacional festejó la suba en el volumen exportado de carne vacuna y desde la Secretaría de Agricultura remarcaron que se trataba del mejor desempeño en los últimos 57 años. Pero más allá de este buen desempeño, el escenario del negocio para el consumo interno no invita a ninguna celebración. En un contexto de recesión económica y salarios deteriorados, las ventas en los mostradores se desploman, mientras las cotizaciones de las categorías correspondientes al consumo local superan a los valores que pagan la exportación», indicó el presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), Leonardo Rafael.

Según informó la entidad, en enero y febrero de este año, el consumo fue de 44 kilos por habitante, versus 48,5 kilos del mismo bimestre de 2023, además de asegurar que en la actualidad «se paga más por la carne en un mostrador en Buenos Aires que en Estados Unidos».

«El famoso ‘boom’ exportador que derrama su efecto virtuoso sobre el mercado interno no llegó y la verdad es que el sector que permite ‘aguantar’ los precios domésticos es el consumo doméstico. Y al final –una vez más- el castigo recae en la mesa de los argentinos, con cortes vacunos cada vez más caros y clientes que exploran otras alternativas. Esto se refleja en los números de la actividad, con cifras de consumo que evidencian un desplome por demás preocupante», agregó Rafael.

En base a esto, el dirigente empresario afirmó que «mientras tanto, los argentinos consumen menos carne, pero los exportadores festejan las decisiones del Gobierno de liberar las ventas al exterior. En los primeros meses del año, el porcentaje de la producción total que se vuelca a las exportaciones es del 32%, de acuerdo a datos oficiales. Si se toman solo los datos de febrero, este porcentaje trepó al 35%».

«Desde nuestra Cámara entendemos que el nuevo rumbo del Gobierno en materia económica apunta a quitar la intervención sobre los mercados, permitir su normal funcionamiento –sin cupos de exportación- y libertad en la formación de precios. Estamos de acuerdo, pero existen otras cuestiones que no debemos perder de vista: el consumo interno no puede ser siempre el fusible en el negocio de la carne vacuna», finalizó Rafael.