(Por redacción País Productivo) La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro en el balotaje presidencial de Brasil provocó una reacción negativa en los mercados argentinos: el riesgo país trepó casi 7% y superó los 760 puntos básicos, mientras que el dólar mayorista avanzó $11,50, hasta los $1.541, y los ADRs llegaron a caer más de 8% en Wall Street.
El impacto se reflejó en la cotización de los bonos soberanos argentinos, que registraron pérdidas de hasta 2,3%, en una jornada marcada por la incertidumbre financiera regional. Entre las acciones que operan en Nueva York, Mercado Libre encabezó las bajas con un retroceso de 8,37% en las primeras operaciones, mientras que YPF perdió 5,87%, Grupo Financiero Galicia cayó 5,57%, Banco Macro retrocedió 4,72% y Pampa Energía bajó 4,40%.
La reacción estuvo vinculada con las expectativas que el mercado había construido antes de la segunda vuelta electoral brasileña. Los inversores esperaban una victoria de Flávio Bolsonaro, a quien asociaban con una mayor disciplina fiscal y un giro económico favorable para los activos financieros. La reelección de Lula alteró esas previsiones y generó una corrección de las posiciones que se habían fortalecido después de la primera vuelta.
El movimiento volvió a poner presión sobre el riesgo país argentino, un indicador que refleja el sobrecosto de financiamiento del país frente a los bonos del Tesoro estadounidense. La suba se produjo en un contexto en el que los inversores también siguen con atención las perspectivas económicas y políticas de la Argentina hacia 2027. La incertidumbre sobre la continuidad del programa económico de Javier Milei y las necesidades de financiamiento del próximo período presidencial forman parte de las variables que condicionan la evolución de los títulos soberanos.
En paralelo, el dólar mayorista retomó la tendencia alcista y cerró a $1.541, luego de avanzar $11,50 durante la rueda. Los contratos de dólar futuro también subieron, hasta 0,7%, con una cotización de $1.601,50 para fin de año y de $1.658,50 para febrero. En el Banco Nación, el dólar minorista llegó a $1.560, mientras que el contado con liquidación avanzó hasta los $1.681,94 y el MEP alcanzó los $1.568,02.
La evolución de las reservas internacionales del Banco Central quedó, a su vez, bajo la lupa de los operadores. Más allá del efecto inmediato de la elección brasileña, el mercado evalúa la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad cambiaria y enfrentar eventuales episodios de volatilidad durante el año electoral. Javier Milei afirmó que dispone de herramientas por US$75.000 millones para afrontar esas contingencias, una estimación que luego amplió a US$125.000 millones al sumar posibles ingresos comerciales y fuentes de financiamiento.
Sin embargo, esas cifras conviven con interrogantes sobre la disponibilidad efectiva de los recursos y el volumen de pesos que podría buscar cobertura en dólares. Un cálculo de Clave Bursátil estimó que, al considerar los plazos fijos privados y la deuda del Tesoro en manos de inversores no bancarios, el monto potencial asciende a unos US$92.600 millones. Aunque esa cifra no implica que todos esos fondos vayan a dolarizarse, dimensiona el desafío que enfrenta el Gobierno para sostener la confianza y acumular reservas.
La depreciación del real también puede tener consecuencias sobre la economía argentina por la relación comercial entre ambos países. Brasil es un destino central para las exportaciones industriales locales, por lo que una moneda brasileña más débil puede afectar la competitividad de los productos argentinos. El sector automotor aparece entre los más expuestos a ese canal de transmisión, mientras que las empresas argentinas con una fuerte presencia comercial en Brasil también quedan sujetas a los cambios en las perspectivas de crecimiento de ese mercado.
La reacción más violenta se produjo en la propia plaza brasileña, donde el resultado electoral revirtió el optimismo que había seguido a la primera vuelta. El ETF iShares MSCI Brazil (EWZ), que replica el comportamiento de las principales acciones del país, llegó a desplomarse cerca de 20% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que el real se depreció alrededor de 10%. Las ventas reflejaron las dudas de los inversores sobre el rumbo fiscal y el nivel de endeudamiento durante el nuevo mandato de Lula.
En la Bolsa de San Pablo, el índice Bovespa llegó a caer más de 13%, en una jornada de fuertes retrocesos para las principales compañías brasileñas. La magnitud de la reacción mostró cuánto dependían las cotizaciones de una victoria de Bolsonaro y cómo el triunfo de Lula modificó las expectativas financieras. Para la Argentina, el resultado sumó un factor externo de presión a un mercado que ya sigue de cerca el riesgo país, el dólar, las reservas y las perspectivas económicas de cara a 2027.
