(por Christian Veltri) A contramano del mundo, en donde la industria del turismo crece 50% interanual y genera millones de puestos de trabajo, la balanza turística argentina muestra un mayo 2026 como otro mes más en défit, sin siquiera poder remontar en los fines de semana XXL. La caída de la clase media se muestra como un factor relevante de la baja en el consumo turístico.

La industria del turismo en el mundo se consolida como una de las industrias más importantes para la generación de ingresos y fuentes de trabajo. A contramano del mundo, en Argentina sigue marcando caídas mensuales.

El último informe de Estadísticas de Turismo Internacional (ETI) publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) a finales de junio muestra que en mayo 2026 ingresaron 675,1 miles de visitantes no residentes por todas las vías de acceso al país, de los cuales 379,9 miles fueron turistas y 295,3 miles fueron excursionistas. La variación interanual de este segmento marcó una suba de 17,8%.

Respecto a las salidas al exterior el número de mayo fue de 1.122,1 miles de visitantes residentes por todas las vías internacionales, de los cuales 661,9 miles fueron turistas y 460,2 miles fueron excursionistas. La variación interanual marcó una caída de 14,6%.

En conclusión, mayo registró un saldo negativo de 446,9 miles de visitantes internacionales por todas las vías de acceso al país debido a los saldos negativos de 282,0 miles de turistas y de 165,0 miles de excursionistas.

Si bien la variación interanual marca un leve resultado positivo, la balanza turística argentina volvió a registrar un nuevo saldo negativo en mayo. A pesar de la disminución en la cantidad de compatriotas que viajaron al exterior respecto de los meses anteriores, el turismo emisivo sigue superando al receptivo, manteniendo la tendencia mensual de déficit que se marca mes a mes desde hace más de 2 años.

Otra de las curiosidades marcadas en el informe estadístico es la disminución sostenida en ambos rubros que se puede ver en estos cinco meses de 2026.

La curva descendente del turismo receptivo fue de 682 mil en enero, 534 mil en febrero, 509 mil en marzo, 463 mil en abril y 380 mil en mayo. La curva del turismo emisivo muestra los descensos de 1,76 millones en enero, 1,63 millones en febrero, 1,06 millones en marzo, 764 mil en abril y 662 mil en mayo.

La visión optimista podría marcar que el saldo negativo de la balanza viene disminuyendo mes a mes, pero la mirada a la otra parte del vaso muestra dos aspectos fundamentalmente preocupantes: cada vez menos argentinos viajan por falta de plata principalmente, y recibimos menos turistas, o sea menos ingresos de divisas, por ser un destino poco competitivo a nivel económico frente a otros mercados de la región.

Esto se suma a la caída en el turismo local. Según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el fin de semana largo del 13 al 15 de junio, registró la menor actividad turística de 2026, con menos de un millón de viajeros recorriendo el país y una caída en el gasto real por persona

El informe de CAME mostró que solo 993.668 turistas viajaron el fin de semana largo de feriado de junio, siendo la marca más baja del año. El gasto promedio diario fue de $ 109.013, marcando una baja de 3,5% respecto al mismo fin de semana de 2025, y la estadía promedio fue de 2 días marcando una caída de 13% respecto de los 2,3 días promedio del año pasado.

El informe también advirtió sobre la consolidación de una tendencia marcada por escapadas más cortas, reservas de último momento y un consumo moderado; mostrando que en la mayoría de los destinos turísticos las reservas anticipadas fueron bajas y solo lograron mejorar parcialmente gracias al turismo de cercanía y las decisiones de viaje tomadas sobre la fecha. También se destaca en el informe de CAME que los turistas priorizaron escapadas breves y controladas en términos de presupuesto, una dinámica que viene caracterizando al mercado interno durante 2026.

Las perspectivas de este fin de semana XXL no son mejores. Las reservas en los puntos turísticos nacionales son poco optimistas, un ejemplo es Mar del Plata, la ciudad clásica para escapadas cortas en Buenos Aires. La “ciudad feliz” está mostrando una ocupación hotelera en torno al 30%, según los datos relevados por la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (Aehg) local.

Al parecer las alertas empezaron a sonar fuerte en las empresas y cámaras del sector. Como intento de medida anticrisis, la Cámara Argentina de Turismo (CAT) presentó oficialmente “InvernAR”, una campaña digital destinada a promover el turismo de invierno en el país, y tratar de disminuir el impacto de la crisis sectorial.

Históricamente, el impuso ascendente del turismo nacional estuvo dado por la clase media argentina, en tiempos en donde cada vez más familias se encuentran endeudadas y por debajo de la línea de ingresos para considerarse “clase media”, el turismo es otro reflejo de estos indicadores.

Los datos publicados en el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) esta semana muestran que una familia tipo (familia integrada por dos adultos económicamente activos y dos hijos menores) necesitó al menos $2.493.587 mensuales durante junio para ingresar al segmento de clase media en la Ciudad de Buenos Aires. La franja anterior, la llamada “sector medio frágil” (término políticamente correcto para indicar una familia de clase media que está al borde de caer más abajo) necesitó ingresos por al menos $1.994.870 mensuales.

La línea de pobreza está marcada por $1.577.314 mensuales en junio, las familias por debajo de este ingreso se clasifican como “pobre no indigente”. La línea de indigencia, ese valor de ingreso que no logra cubrir siquiera la Canasta Básica Alimentaria, se ubicó en $858.407.

A estos datos se le suma que un 12,7% de los hogares argentinos están endeudados; casi 7 millones de personas se encuentran en mora con bancos, billeteras virtuales y entidades no bancarias, dejándolas fuera del sistema crediticio formal. O sea, la crisis de la clase media es mucho más gravemente marcada, y el turismo es un reflejo de esta crisis.

Y como Argentina es un eterno adolescente rebelde que contradice a sus mayores, siempre quiere ir a contramano del mundo. Porque a nivel mundial el turismo es una de las industrias de mayor crecimiento y una de las más valoradas para la generación de ingresos de divisas y fuentes de trabajo.

La estadística anual 2025 publicada en el reciente informe de Impacto Económico (EIR) del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) mostró que el sector de viajes y turismo consolidó su posición como el sector de mayor crecimiento a nivel global en el año, superando con amplitud el ritmo de expansión de la economía mundial.

El citado informe, realizado junto con Chase Travel, indicó que la contribución del sector turístico al producto interno bruto (PIB) global alcanzó un récord de 11,6 billones de dólares en 2025, equivalente al 9,8 % de la economía mundial. Además, generó 366 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, el 10,9 % del total global, lo que significa que 1 de cada 10 personas en el mundo trabaja en el sector, y 1 de cada 3 nuevos puestos de trabajo creados el año pasado estuvieron vinculados al turismo.

 El turismo fue uno de los motores de la economía nacional durante décadas, y la clase media trabajadora su combustible. Pero en tiempos en donde nos anuncian un país con la macro ordenada, parece que la micro muestra alertas de desorden cada vez más marcados y desatendidos.