(Por redacción País Productivo) La recaudación tributaria cayó 4% en términos reales en abril y acumuló nueve meses consecutivos en baja, en un contexto de debilidad de la actividad económica y menor dinamismo en los principales impuestos.

El dato confirma que los ingresos fiscales continúan sin mostrar una recuperación sostenida en 2026, pese a algunas mejoras puntuales respecto de meses anteriores.

Durante abril, la caída estuvo impulsada principalmente por el desempeño del IVA y del Impuesto a las Ganancias, que en conjunto explican cerca del 90% de la coparticipación.

Según estimaciones privadas, el IVA registró una baja real del 3,3%, mientras que Ganancias retrocedió 2,5% en la comparación interanual.

“En lo que respecta a la recaudación de IVA, en abril nuevamente se redujo la intensidad de la baja real, con un 3,3%”, señaló el economista Nadin Argañaraz.

El especialista agregó que “esta variación implica un cambio relevante respecto a los meses de enero y febrero”, cuando las caídas habían sido más profundas.

A pesar de esa moderación, el resultado general sigue mostrando un deterioro en términos reales, en línea con la menor actividad económica registrada en los primeros meses del año.

En el acumulado del primer trimestre, la recaudación ya había mostrado una caída del 7,5% interanual en términos reales, marcando el peor inicio de año en más de una década.

Ese desempeño se explica en gran parte por la merma en tributos vinculados al comercio exterior, como los derechos de exportación, que llegaron a caer hasta 39% en el período analizado.

También influyeron los menores ingresos por aranceles a las importaciones y por aportes a la seguridad social, en un contexto de menor nivel de actividad y salarios reales en retroceso.

En el caso de los impuestos internos, el retroceso fue aún más marcado, con caídas cercanas al 20% en términos reales durante abril.

El impacto de esta dinámica también se trasladó a las provincias. Las transferencias automáticas de coparticipación sumaron $5,58 billones en abril, pero registraron una baja real del 3,3% interanual.

Este comportamiento refleja la estrecha relación entre el nivel de actividad y la recaudación, especialmente en tributos ligados al consumo y a la producción.

Además, la comparación interanual sigue condicionada por factores extraordinarios del año pasado, como cambios en retenciones y adelantos de ingresos fiscales.

En este contexto, la persistencia de nueve meses consecutivos de caída real en la recaudación plantea desafíos para la consolidación fiscal y el financiamiento del gasto público.

Con una baja del 4% en abril y un arranque de año con retrocesos superiores al 7% en el primer trimestre, los ingresos tributarios continúan mostrando señales de fragilidad que acompañan el enfriamiento de la economía.