(Por redacción País Productivo) YPF proyecta multiplicar su escala y contribuir a exportaciones por US$30.000 millones hacia 2030, mientras prevé elevar su producción hasta 1,5 millones de barriles equivalentes y encarar inversiones por US$150.000 millones en los próximos cuatro años, según anticipó su presidente y CEO, Horacio Marín.
Marín sostuvo que la compañía atraviesa un “pico histórico de producción” y planteó que en tres años podría producir un salto de escala que redefina el peso del sector energético en la economía argentina. La proyección se apoya en la expansión de Vaca Muerta y en nuevos desarrollos de infraestructura.
“Vamos a tener en los próximos años períodos de mucha inversión: 150.000 millones de dólares en cuatro años”, afirmó Marín, al exponer el volumen de desembolsos que estima necesario para acelerar producción, exportaciones y capacidad operativa.
Dentro de esa estrategia, YPF proyecta llegar a 250.000 barriles netos este año, muy por encima de los 95.000 barriles que, según recordó el ejecutivo, tenía la compañía cuando asumió la actual gestión.
Uno de los datos centrales del plan es la expectativa de que el EBITDA de la compañía se multiplique entre siete y ocho veces cuando la producción alcance 1,5 millones de barriles equivalentes, un salto que modificaría la dimensión financiera de la petrolera.
Marín también anticipó una fuerte aceleración operativa. “En abril del 2027 vamos a hacer una upgrade”, señaló al mencionar un objetivo de 2.800 pozos, frente a los 223 perforados en 2023 y los 255 estimados para 2025.
En esa expansión, Vaca Muerta aparece como eje excluyente. “En Vaca Muerta tenemos 16.500 locaciones para perforar y es una falta de respeto no focalizar en el no convencional”, sostuvo el presidente de YPF, al defender la concentración de inversiones en shale.
Según explicó, la producción en Vaca Muerta creció 42%, mientras la velocidad de perforación avanzó 63% desde enero de 2023 y los costos por pozo bajaron 15%, una combinación que, según la compañía, mejora competitividad y rentabilidad.
La infraestructura exportadora ocupa otro lugar clave. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), junto con los desarrollos de GNL, aparece como soporte para ampliar capacidad de evacuación y sostener mayores volúmenes de producción.
En materia exportadora, Marín ratificó una meta ambiciosa. “El objetivo de YPF es que Argentina exporte más de 30.000 millones de dólares en 2030”, afirmó, en línea con una estrategia que apunta a convertir a la energía en uno de los principales generadores de divisas del país.
El plan también contempla una redefinición del portafolio. La salida de campos maduros bajo el llamado Plan Andes y el foco en activos de mayor productividad forman parte del esquema para elevar retornos y concentrar capital en áreas estratégicas.
En paralelo, el ejecutivo vinculó ese proceso con una transformación corporativa más amplia. “En 2030 vamos a ser TOP 10 de shale a nivel global”, aseguró, y proyectó a YPF como una empresa integrada con perfil tecnológico y fuerte peso exportador.
Otro frente central es Argentina LNG. La expectativa de cerrar decisiones finales de inversión con socios internacionales busca potenciar el desarrollo gasífero y sumar una nueva fuente estructural de exportaciones energéticas.
Las proyecciones oficiales ubican al complejo energético como un potencial reemplazo parcial de la restricción externa, con capacidad para aportar divisas en una magnitud comparable a complejos tradicionales exportadores.
Desde el mercado observan que el cumplimiento de esas metas dependerá tanto del ritmo inversor como de precios internacionales, estabilidad regulatoria y ejecución de obras críticas para evitar cuellos de botella logísticos.
Marín, además, vinculó el crecimiento esperado con continuidad estratégica. “En los próximos 4 años esto no va a cambiar”, afirmó al defender el plan 4×4 como hoja de ruta para sostener expansión productiva.
Con inversiones por US$150.000 millones, una meta de exportaciones por US$30.000 millones y producción proyectada en 1,5 millones de barriles equivalentes, YPF plantea una hoja de crecimiento inédita para la próxima década.
La apuesta, según surge de las definiciones del titular de la petrolera, es que ese salto no solo modifique la escala de YPF, sino que reconfigure el peso del sector energético dentro de la economía argentina.
