(Por redacción País Productivo) El último mes del año volvió a reflejar las tensiones que atraviesa el sector comercial pyme, con una caída del consumo del 5,2% interanual en términos reales, afectadas por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de costos, según informó la Confederación Argentina de Mediana Empresa (CAME).

No obstante, frente a noviembre la medición desestacionalizada arrojó un incremento del 5,2%, lo que sugiere un leve rebote vinculado a factores estacionales como las fiestas y el cobro del aguinaldo.

Con estos resultados, el índice de ventas de todo 2025 cerró con una suba acumulada del 2,5%, un desempeño que contrasta con el magro cierre de año pero que permitió superar los niveles de 2024.

Aun así, el análisis sectorial confirma que el último tramo del año estuvo dominado por una dinámica recesiva: seis de los siete rubros relevados terminaron diciembre con números negativos.

Las caídas más pronunciadas se observaron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%). La única excepción fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que logró una leve mejora interanual del 0,8%, sostenida por trabajos hogareños y pequeñas refacciones previas al verano.

En términos generales, el humor empresario mostró señales mixtas: el 55% de los comerciantes describió una situación similar a la del año pasado, mientras que el 27,6% señaló un empeoramiento.

Si bien se trata de un dato negativo, implica una mejora relativa frente al 37% que manifestaba deterioro en noviembre. “Diciembre fue un respiro financiero, pero muy corto y apoyado exclusivamente en la estacionalidad”, indicaron desde CAME.

El rubro Alimentos y bebidas cayó 5,3% interanual en diciembre. Aunque las fiestas y los aguinaldos generaron movimiento, no alcanzaron para revertir la merma del consumo. “El cliente compró lo justo para la mesa navideña y buscó promociones para estirar el presupuesto”, señalaron desde el sector, donde se valoró la liquidez para cancelar deudas, pero se advirtió una fuerte presión sobre la rentabilidad por el alza de costos.

En Bazar, decoración y muebles, la contracción del 15% reflejó el recorte del gasto en bienes no esenciales. Las ventas se apoyaron en tarjetas de crédito, financiación sin interés y descuentos agresivos en efectivo para competir con productos importados. “Fue un alivio transitorio, no un cambio de tendencia”, resumieron los comerciantes, que ya anticipan un 2026 complejo.

El sector de Calzado y marroquinería mostró una baja más moderada, del 2,9% interanual. Las fiestas, las graduaciones y el inicio del turismo aportaron algo de liquidez, pero la demanda se concentró en productos de menor valor y promociones bancarias. “El mes permitió cumplir compromisos, pero con márgenes muy ajustados”, explicaron.

Las Farmacias registraron una leve caída del 0,5% interanual, en un contexto de menor demanda sanitaria. El consumidor se mostró racional, optando por segundas marcas y compras mínimas. Aun así, el flujo de caja de diciembre ayudó a afrontar aguinaldos y deudas, aunque la rentabilidad continúa amenazada por los costos fijos y los aumentos de precios en medicamentos.

En Perfumería, el retroceso del 9,8% convivió con un fenómeno puntual: una fuerte concentración de ventas entre el 20 y el 24 de diciembre. “Fueron cinco días muy buenos que no alcanzaron para compensar el resto del mes”, indicaron desde el sector, donde el comercio electrónico ganó protagonismo como canal clave para la búsqueda de precios.

Textil e indumentaria cerró diciembre con una baja del 8,5% interanual. Pese al impulso estacional, la demanda se mantuvo selectiva y orientada a promociones. Los comercios recurrieron a descuentos, cuotas sin interés y una mayor presencia en redes sociales para sostener ventas en un contexto de alta competencia.

De cara a 2026, las expectativas son mayormente positivas, aunque prudentes. El 51,2% de los comerciantes espera un repunte de la actividad, el 43% cree que se mantendrá estable y solo el 5,8% anticipa un escenario peor. No obstante, la predisposición a invertir sigue limitada: el 57,1% considera que no es un buen momento para realizar desembolsos, reflejando que, tras un 2025 que cerró en positivo, la recuperación aún se percibe frágil.