(Por redacción de País Productivo) Después del escándalo que generó la maniobra del Gobierno y que benefició a las grandes cerealeras, el cronista experto de temas agrícolas analizó la posición de los productores, habló de las promesas incumplidas y de la ruptura con la gestión libertaria. 

“Las exportadoras se consumieron el cupo en dos días, muchos productores no llegaron a reaccionar. Podrían haber vendido sus granos para ver si ganaban unos mangos más”, explicó Matias Longoni, periodista especializado en el sector agropecuario. La lectura sobre la polémica estrategia del Gobierno para conseguir divisas lo llevó a asegurar que los agricultores “nunca van a recuperar la totalidad de lo que se llevaron las cerealeras en esos dos días”.

“Hay una sensación de burla, de estafa, de fraude, porque sienten, una vez más, que los usaron de forros y que hicieron negocio con su dinero”, aseguró el entrevistado en diálogo con País Productivo mientras hacía una descripción del nuevo cachetazo del poder Ejecutivo a este segmento económico que, según sus palabras, es históricamente tomado como una “caja registradora”.

“Esto claramente dibuja una maniobra electoral. Para llegar con el dólar calmo hasta las elecciones o hasta el acuerdo con EEUU -lo que fuera primero-, el Gobierno recurrió a un prestamista de última instancia que son las exportadoras y éstas le cobraron una tasa de interés exageradisima, simplemente por adelantar dos o tres meses sus operaciones y liquidarlas todas de golpe con retenciones cero”, remarcó Longoni. 

El reclamo judicial apareció en la conversación como una posibilidad. El invitado recordó la ley Martinez Raymonda y la obligación de las cerealeras de justificar el acopio de los granos comprometidos, aunque aseguró que la estafa más dañina fue la moral. “Javier Milei les prometió en campaña que les iba a eliminar retenciones, porque las consideraba un robo. No solo las mantuvo, sino que las usó como mecanismo de recaudación y de manejo del mercado cambiario”, insistió.

“Es mucha la plata en juego. Los productores tal vez no perdieron nada, pero dejaron de ganar lo que les corresponde”, continuó el periodista que se animó a señalar que la maniobra apareció también como un fraude al fisco: “El mismo Gobierno que predica que no tiene plata para hacer nada se gastó US$1.500 millones en un sofocón cambiario”.

Otra de las críticas del entrevistado se concentró en la salida que propone el Ejecutivo a quienes trabajan los campos, ya que no le pareció la idea más razonable. “Es una ridiculez pedirle a 50.000 productores que definan el valor de su producción contra 10 multinacionales que manejan el mercado agrícola argentino. La oferta fragmentada nunca se va a poder enfrentar a una demanda tan concentrada y poderosa”. 

“De 400 dólares que vale la soja en Brasil, en Chicago o en Rusia, a los productores le sacan el 26%, por ejemplo. Esos 100 dólares que se los llevaron las exportadoras en estos dos días, no se van a recuperar nunca. Podrán recobrar un 70, 20 o 30, pero siempre va a ser una situación irregular”, dijo Longoni. 

Un desencanto normal

Sin lugar a dudas una meta del Gobierno es concretar un modelo agroexportador, aseguró el entrevistado que cree fielmente en el deseo genuino de la gestión oficialista de eliminar el Derecho de Exportación. “Yo creo que, en la intimidad, se mueren de ganas de bajar las retenciones. Aspiran a un comercio exterior fortalecido y primarizado para que los bienes de capital se produzcan en otros países, pero no les está saliendo”, agregó. 

Esa ilusión, que no se consiguió concretar hasta el momento, guarda relación con el reclamo que hace el campo desde 2002 y que se mantiene constante frente a las diversas administraciones que discrecionalmente determinan el nivel de rentabilidad de los productores.  

“En los últimos 10 años el agro quedó estancado, no crece la soja, tampoco la ganadería; no crece casi nada. El sector está un poco sofocado y necesita que le aflojen la cincha para poder invertir y desarrollarse un poco”, sostuvo Longoni e insistió con un argumento tan trillado como vigente: “Si se producen más granos, va a haber más dólares y vamos a ser menos vulnerables a estas crisis que cada tanto nos agarran a los argentinos”. 

Según el periodista, las retenciones cero fueron “una repetición violenta y vertiginosa de lo que sucedió en primer semestre para anticipar divisas”. Completó su idea de un oficialismo que hizo poco y nada afirmando que en estos dos años, no solo se tomaron los dólares del campo para atrasar el tipo de cambio, sino que se dejó de discutir las retenciones seriamente en el Congreso. “Bastante farsante ha sido este Gobierno, está bien que los productores se desencanten”, reflexionó. 

“La señal que se espera es la previsibilidad, cuatro o cinco años de ley agrícola como hacen Estados Unidos o la Unión Europea. Hay una sensación de impotencia por la continuidad de un modelo que los usa como caja registradora. Cuando necesita dólares, va al usurero que son los exportadores. Cuando necesita controlar precios, va a los supermercados. Siempre los hijos de la pavota son los productores”, destacó Longoni.

El divorcio inevitable

La esperanza del campo de trabajar en el marco de una política agraria concreta se fue diluyendo entre las promesas incumplidas de Javier Milei y finalmente se quebró, piensa Longoni. “Creo que dañaron severamente el vínculo. La desesperación por obtener las divisas los obnubiló. Por eso Juan Paso está en todos los medios y después de un año de no dar declaraciones, habla de hasta por los codos”, sostuvo el entrevistado.

El trabajo del titular del ARCA, según el análisis del periodista, es mantener el lazo sólido que el  Gobierno nacional supo construir con los agricultores. Aunque en su afán de cumplir la tarea, no se da cuenta de que está aceptando la realización de una táctica fraudulenta. 

“Está reconociendo la situación irregular, porque dice que a los exportadores les queda mucho por comprar y le recomienda a los productores que hagan valer el precio de sus granos. Esto es medio una admisión de que se les permitió descontar retenciones por productos que no tenían y que van a tener que salir a comprar; ahí está la maniobra en evidencia”, expresó el invitado.

La intervención José Luis Espert tiene mucho menos chances de ser exitosa, según la consideración del experto. “No se que ha dicho, pero no puede hablar. Es presidente de la comisión de presupuesto y hacienda en la Cámara de diputados donde el oficialismo logró trabar todas las discusiones que había a fin de unificar los proyectos de rebaja de retenciones, para seguir manejando tema discrecionalmente desde el Ejecutivo”, recordó.

La estafa espiritual a los agricultores se siente también en los bolsillos, según la explicación del especialista que, además, aclaró que el estancamiento en la cotización del dólar también impacta a la baja en el precio de las commodities.  Así las cosas, la cruzada de los funcionarios libertarios en canales de televisión y radios parece que no va a llegar a buen puerto. 

“Es poco lo que puede explicar, ya está hecho el yeite. Yo veo un divorcio entre el campo y el Gobierno. Las cuatro entidades de la mesa de enlace, incluso la Sociedad Rural Argentina, están expresando dudas y están pidiendo que dejen abierto el registro y se permita a los productores vender sin retenciones. Esto sería un poco más democratico, pero no se va a hacer, porque el Ejecutivo ya logró lo que quería”, concluyó Longoni.