(Por redacción País Productivo) Los datos oficiales dan cuenta de otro saldo negativo en cuanto al turismo internacional durante el séptimo mes del año. El alza podría tener un freno en agosto con la suba del dólar y el final de las vacaciones de invierno.
Las cifras fueron publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) este martes e informan que a lo largo de julio ingresaron al país 427 mil visitantes no residentes por todas las vías de acceso, mientras que 843 mil argentinos decidieron descansar fuera de Argentina; un resultado negativo de 415 mil personas en la balanza que sostiene una tendencia preocupante.

El número total de salidas con fines recreativos en lo que va del año evidencia una suba del 57,3% -alentadas por el precio del dólar- y el 26,5% de aumento de viajantes argentinos al exterior que se registraron en comparación con junio contrasta fuertemente con la caída del 16% mensual de visitantes que arribaron a destinos locales.
Pero además de la cotización de la divisa y el encarecimiento del costo de vida argentino, la cercanía parece ser un factor de peso en la elección de aquellos que ingresen, como así también de los que optaron por cruzar las fronteras nacionales. “El 76,3% del turismo receptivo provino de los países limítrofes”, remarca el estudio del organismo mensurador.
Entre los principales lugares elegidos por el turismo emisivo se enumera a Brasil, con un 23% de los viajantes; Chile, a donde se dirigió el 18,1%, y Paraguay, que recibió al 15,0% de los que optaron por el exterior. La forma de transporte más elegida –por muy poca diferencia- fue la aérea con 46,7%, mientras que el 46% de los que emigraron lo hicieron por caminos terrestres; el 7,3% salió por medios fluviales.

En términos de gastos, la salida de argentinos al exterior dejó un saldo de 576.566 dólares que se fueron del país tomando en consideración el pago de paquetes turísticos, gastronomía y alojamiento, entre otros ítems. Distinto fue el resultado de las divisas que ingresaron, que representaron US$220.443; una diferencia de US$356.123 poco auspiciosa para las arcas argentinas que necesitan con ansias el ingreso de la moneda estadounidense.