(Por redacción País Productivo) La suba del 14% en la cotización del dólar oficial durante julio tendrá su impacto en los precios de los principales productos de consumo masivo y también en los autos.

Justamente, este último rubro es el que dio el primer paso y empezó a adaptar los valores de los automóviles acorde al nuevo valor del dólar, que en las últimas semanas se ubicó por encima de los $1.350 por dólar.

Desde varias automotrices ya dieron a conocer los aumentos, que se ubican en torno al 3% como base y se aplica a todas sus líneas.

Si bien el sector viene experimentando fuertes subas interanuales en sus ventas, ven la necesidad adaptar los precios de las unidades, sean o no fabricadas aquí, al nuevo precio del dólar.

El puntapié lo dio Ford, que ya comunicó a los concesionarios los nuevos valores, mientras que otras firmas ya está enviando las nuevas listas.

Incluso algunas marcas, previendo que la volatilidad en el tipo de cambio va a continuar por un tiempo, empezarán a publicar los precios en dólares.

Pero más allá de lo que suceda con los autos, la mayor preocupación proviene del impacto que esta devaluación tendrá en los productos de consumo masivo y en esta ocasión el Gobierno no podrá torcer la voluntad de las empresas de aumentar los precios.

De hecho, compañías alimenticias de primer nivel ya están enviando listas de precios con incrementos de entre el 5% y el 6% y algunas llevan estos aumentos hasta el 9%.

En esta primera insitancia, detalló el diario La Nación, son empresas «grandes» las que están aumentando los precios, pero es posible que en los próximos días sean las de «segunda línea» las que se acoplen a estas subas, cuestión que, por supuesto, va a presionar de lleno a la inflación de agosto.