(Por redacción País Productivo) El anuncio de baja de retenciones realizado por el Presidente Javier Milei el sábado pasado en la Exposición Rural de Palermo, recién está empezando a deglutirse y los números recién comienzan a aflorar.
En primer lugar, cuál será el impacto en el fisco o, dicho de otra manera, cuál será el ingreso adicional que tendrá el productor, teniendo en cuenta que la reducción fue del 20% promedio en granos (soja pasa de 33% a 26% y maíz del 12% al 9,5%, por citar algunos casos) y en carne del 26% (carne de novillo y categorías más jóvenes del 6,75% al 5%, al igual que en carne aviar).
Según cálculos estimativos, el impacto fiscal se ubicará entre los US$ 500 y US$ 800 millones en lo que queda del año, lo que equivale a un 0,1% o 0,2% del PBI y da a entener que no necesariamente será un escollo para las metas fiscales del Gobierno, sobre todo si el FMI permite relajarlas.
Ahora bien, la pregunta del millón es si esto le alcanza al campo. Empecemos por los granos, más puntualmente por la soja, cultivo que mostraba los peores números antes del anuncio de la medida, que vale decir, básicamente lo que hace es retrotraer las retenciones a niveles de junio, cuando todavía se encontraba vigente la rebaja temporaria impulsada por el Gobierno.
Los números, dependiendo de la región, mostraban o rentabilidad nula o pérdidas directamente, sobre todo sobre campo alquilado, donde se produce el 70% del total del cultivo.
Para tener un panorama de lo mal que se presentaban los resultados, días atrás una encuesta realizada por el Movimiento CREA a casi 1.400 empresarios del agro, pronosticaba una caída del área a sembrar con soja de 2 millones de hectáreas para la campaña 2025/26.
Esto implica una merma del 11,3% en la superficie respecto al ciclo anterior, que acaba de concluir. “Con precios internacionales deprimidos y derechos de exportación del 33% en soja, el 80% de la superficie argentina no tiene viabilidad económica en la campaña 2025/26”, señaló en su momento Ariel Angeli, líder de la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA.
Según cálculos del ex secretario de Agricultura del gobierno de Mauricio Macri, Néstor Roulet, la baja de retenciones mejora algo los números, pero en campo alquilado, el resultado sigue siendo negativo.
«Antes de la baja de retenciones de soja el productor perdía US$ 90,62 por hectárea. Esta baja permite un ingreso de US$ 90,1 por hectárea adicional ( US$ 26 por toenlada), es decir sigue sin rentabilidad. Y el Estado igual se queda US$ 345,8 por hectárea…no tiene sabor a poco?», indicó en su cuenta oficial de Twitter.

Por su parte, Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, esta medida, que todavía no fue oficializada en el Boletín Oficial, “genera una mejora de precios teórica de unos US$ 25 por tonelada en soja», aunque aclaró que el impacto real es más limitado porque el mercado ya venía anticipando este escenario. Esto quiere decir que esos US$ 25 demás que podría pagar la industria y la exportación a los productores no se vería reflejado en los valores.
Para la analista de mercados agrícolas, Lorena D’Angelo, «el precio más alto que se da a partir de la baja de los derechos ayuda a los productores a mejorarel margen. Si es significativo, lo vamos a ver a medida que vaya pasando el tiempo y cómo se vaya comportando el precio».
Pero D’Angelo remarcó que «esa mejora en número no quiere decir que algunas estructuras de campo alquilado, donde se están pagando altos alquileres, vaya a tener rentabilidad. O sea, mejora la situación para la soja, pero eso no necesariamente implica que sea más conveniente en algunas zonas sembrar maíz o girasol».
En el sector exportador de carne vacuna, tampoco ven gran impacto, más allá de que los números de la ganadería distan mucho de la realidad de los granos, ya que hace ya un año que vienen teniendo una rentabilidad de consideración.
Además, el anunció de una baja de 1,75 puntos porcentuales tuvo gusto a poco en el sector, ya que esperaban que directamente se eliminen, como había dejado trascender el Gobierno en la previa.
«El anuncio me pareció pequeño. No va a tener mayor impacto, porque cerca del 40% de lo que se exporta es carne de vaca, que ya no tenía retenciones. Si al 60% restante, le restas 1,75%, no es una cifra que vaya a tener un gran impacto en el sector», dijo el analista y consultor ganadero, Victor Tonelli.
En este sentido, marcó que «es una señal muy buena y se agradece, pero desde el punto de vista práctico, no tiene impacto ni positivo ni negativo».
En la misma línea se expresó el presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de Argentina (), Daniel Urcía. «Es positivo que hayan hecho la reducción definitiva de las retenciones. Como sector aspiramos a la eliminación total, pero sí consideró que es un paso adelante», dijo.
PTal como consideró Tonelli, no ve que haya un impacto en la actividad, debido a que la reducción no fue de magnitud. «No creo que el impacto en el precio interno de la carne sea significativo. De hecho, si hubiera sido total, a mi criterio tampoco habría impacto», indicó.